
El Altar (especialmente en la ubicación inicial y primera) sería el punto de concentración máxima energética de estas líneas junto a otros factores como el agua, etc...

La estructura energética de la catedral de Chartres, y de Santiago de Compostela son semejantes en ambas existen 14 canalizaciones artificiales de agua subterránea realizadas.(Ver ilustración de portada)

Influencia planetaria que existe en las plantas de estas iglesias.

Laberinto de la catedral de Chartres.
Una cuestión de consciencia
Escrito por Daniel Rubio
En estos lugares encontramos la metáfora viva de lo que hemos sido, pero sobre todo de lo que llegaremos a ser.
Caminaba
entre las piedras, los juegos de sombras y la luz incipiente que incidía
sobre todos y cada uno de mis sentidos; rezumaba con todo mi ser una excitación
extraña que el tiempo colmó de sonrisas, de viejos destellos
que envolvían mi alma, de brumas inconscientes que me llevaban no sé
muy bien a donde, quizás el lugar de donde vine, quizás el lugar
al que me dirijo.
Me había parado en aquél sitio no sé por qué.
Era aparentemente un lugar cualquiera, una iglesia que se perdía entre
los prados de Cantabria, rodeada de ladrillo por fuera, emparedada de no se
sabe que manera, sin marcas exteriores, sin grandes nombres, ni siquiera era
especialmente bella...
Al ver un cartel que la nombraba Santa María de... un volantazo
preciso que surgió, estoy seguro de lo más hondo de mi inconsciente,
me hizo recorrer los últimos metros de un camino que me plantó
delante de ella.
No había de ser fácil penetrar en aquél lugar, muchos
menos los misterios (y las maravillas), que todo hay que decirlo, que sus
piedras encerraban para mí. Pequeños secretos de historias que
se pierden en el tiempo y que todavía hoy al recordar hacen temblar
todos y cada uno de los poros de mi piel. Al escribir estas letras, de vez
en cuando, un pequeño escalofrío con olor de humedad y una penumbra
luminosa recorre mi espina dorsal. No puedo evitar una lágrima que
al escribir se me hace extraña pero que está preñada
de sentido en el universo que abre dentro de mi pecho en una interacción
perfecta con el regalo que este lugar me trajo.
Todo estaba cerrado, se trataba de un día gris, brumoso y húmedo;
y aún recuerdo el raro empeño en encontrar quién abriera
la puerta preguntando por el pueblo, moviendo el coche, andando después
por caminos en busca de la llave que nos permitiera entrar, sólo algo
después pude entender porqué no había continuado mi ruta
hacia una mañana tranquila de paseo a la orilla del mar.
Un aire de inmenso misterio y de infantil añoranza esperaba la apertura
definitiva del umbral. Un momento de silencio. Un haz penetrante de oscuridad
y una bocanada de paz húmeda me invadieron al tiempo que algo inconmensurable
recorría eléctricamente todo mi ser. Y me puse a llorar como
un niño, de emoción, sin poder controlarme, sin entender en
absoluto lo que me estaba ocurriendo.
La vida me regaló allí una visión, inexplicable, que
apenas se puede compartir, inentendible para cualquiera que pudiera escucharla
por fuera de la propia experiencia; la que haría dudar al más
cuerdo, es indemostrable, no se puede generalizar, pero marca en mi vida un
antes y un después.
Las presencias, las sonrisas, la ternura y sobre todo el amor indescriptible
que invadía un espacio que otros sentían tan vacío...
¿Cómo se puede llenar con casi una vida, por no decir varias,
apenas una hora que se pierde en el espacio y en el tiempo?.
No cualquier presencia, sino La Presencia me hizo temblar... y cuando
ahora intento transmitir apenas un atisbo de lo que allí aconteció
me sigo estremeciendo algo triste por sentirme tan pesado, correoso, rígido
y denso frente a la luz, a la belleza y a la ligereza de lo que allí
me encontré. Lo que yo fui, y lo que llegaré a ser, hoy no tengo
la menor duda. En estos lugares encontramos la metáfora viva de lo
que hemos sido, pero sobre todo de lo que llegaremos a ser. Y lo más
hermoso de este futuro anterior que tan bien recoge nuestra gramática
es que ya es presente. Es hoy, ahora, y en cada uno de los espacios de nuestra
vida, con los amigos, con la familia, en el trabajo, y muy especialmente con
los escollos que nos vamos encontrando, que vamos transformándonos
en luz.
Cuanta alegría y cuanto agradecimiento, al maestro constructor, a los
que fueron allí dejando sus huellas, a las personas que a lo largo
de los siglos han ido cuidando ese sitio permitiendo que allí se sucedan
milagros. Y no milagros espectaculares como a veces soñamos
en nuestra fantasía más infantil. El milagro, el único
milagro, la consciencia colectiva de que estamos vivos. Rabiosamente vivos,
insertados en el más maravilloso lugar en el cosmos y en el momento
adecuado para llegar a ser lo que somos.
Esta experiencia que nombro no es sino una de las muchas que muchas personas
han sentido en estos sitios. Se habla a veces de curaciones, a veces de regeneración,
otros encuentran la paz que necesitan. Y otros la fuerza, la inspiración.
¿Qué misterios recogen estos lugares?. Lugares en particulares
enclaves naturales, en ocasiones con megalitos y marcas antiguas que nos enseñan
su muy antiguo uso y que se concretan fundamentalmente para nosotros en nuestras
iglesias románicas y en nuestras catedrales góticas (aunque
no tienen que ser necesariamente los únicos).
Son lugares que están en el punto de mira de artistas, historiadores,
intelectuales... Nunca pensaron sus constructores que fueran estos sitios
objetos artísticos. Nada de lo que se hacía en estos
lugares escapaba en absoluto a su condición primera y última:
la trascendencia del ser humano. Han sido y son ante todo Lugares útiles.
Es lo que comparten estos enclaves como ya sabemos por los excelentes trabajos
de Blanche Mertz (1) con el resto de lugares trascendentes que se reparten
en el espacio y en el tiempo a través de la geografía humana.
Cheops, La Stupa Tibetana, Teotihuacán, Luxor, Santiago de Compostela,
Stonehenge, Chartres, Val Camónica, Bathalla en Portugal, o los monasterios
de Bukovina en Rumanía por citar sólo algunos, comparten justo
este mismo objetivo. Un saber depositado en la propia creación, en
la propia construcción en su interacción con el enclave cosmotelúrico
que permite al ser humano en todo encuadre espacio temporal trascender las
dificultades cotidianas, la inserción en su dolor de existir
diario...
Y comparten curiosamente para ello las estructuras energéticas que
desde la geobiología conocemos. Pero seamos humildes y cuidadosos;
nos acercamos a temas de los que sabemos muy poco, no sólo de la geobiología
como tal, sino, de lo sagrado... Pero allí donde conocemos un poco,
es importante que sepamos como se repiten estas estructuras.
Me gustaría rendir un pequeño homenaje con estas reflexiones
a las tres personas que entre otros muchos me han marcado realmente con sus
obras en la investigación abierta sobre estos sitios. L. Charpentier
con su obra El Misterio de la Catedral de Chartres (2), que en mi opinión
nos da una verdadera pista para abordar las catedrales desde una estructura
energética; Blanche Mertz con sus dos obras conocidas Pirámides,
Catedrales y Monasterios y Ame de Lieu" (3). y por último
la obra de Jacques Bonvin, muy especialmente La iglesia Románica
Lugar de Energía (4). Aunque ninguna obra nos enseña una
receta en particular, todas juntas nos dan las pistas suficientes para que
en la interacción que se produce entre el lugar sagrado y nosotros
seamos capaces de encontrar nuestro propio camino.
Esta es una cuestión muy importante. Aunque pudiera existir un saber
en el lugar sagrado que fuera generalizable lo importante es que se trata
en el sitio de una serie de energías que funcionan siempre en relación
al ser humano individual y colectivo que habitan aunque sea por un momento
el sitio. Hay un mensaje escrito en la piedra que está ahí para
todos y que se dirige a cada uno en particular.
Es el conjunto de las energías matemática y espiritualmente
estudiadas del lugar las que interaccionan con cada uno de nosotros en cada
uno de los momentos en los ciclos del tiempo y en el instante preciso en que
nuestro encuentro consciente con ellas permiten que se desplieguen
en todo su esplendor liberando el mensaje particular para cada uno.
Es muy dificultoso transmitir en un artículo que evidentemente no puede
ser extenso la importancia, la apertura y la amplitud de lo que se mueve con
los lugares sagrados, mucho más sin correr el riesgo de
caer en la impostura, pues creo que apenas nos acercamos a algunos esbozos
de lo que realmente encierran. Sólo una experiencia particular y evidentemente
marcada por lo subjetivo y por supuesto nada generalizable nos permite adentrarnos
en este terreno sin perder nunca de vista que es un terreno del que apenas
sabemos.
Conocemos algunas cuestiones fundamentales y que se consideran ya clásicas
bien desarrolladas en los trabajos de Blanche Mertz ; allí donde tenemos
lugares sagrados nos encontramos unas estructuras que se repiten. Las líneas
del campo magnético terrestre, (no sólo las Hartmann, también
la red diagonal o Curry así como la Peyré y otras), que se encuentran
normalmente repartidas cada ciertos metros en dirección N - S y E-O
unas, y en dirección NE - SO y NO - SE otras, las encontramos concentradas
como un verdadero cinturón de protección alrededor del edificio
sagrado. (Se repite la cifra de 15 líneas en la entrada en los grandes
lugares sagrados y de 7 en otros de menor importancia teóricamente;
ya que podemos encontrar lugares sagrados que por efecto de las diferentes
intervenciones que se han realizado a lo largo del tiempo han ido perdiendo
algunas de sus cualidades vibratorias). En edificios muy grandes encontraremos
ciertas áreas protegidas o neutras, repartiéndose las líneas
adecuadamente entre columnas, etc...
Sin embargo la cuestión no es tan sencilla, podemos encontrar diferencias
en el gótico y en el románico en relación a estas cuestiones.
En la iglesia románica veremos que las líneas las encontraremos
alrededor de la pila bautismal o de la llamada piedra de los muertos.
Y sería además muy interesante iniciar una investigación
temporal, es decir a lo largo de los ciclos estacionales, pues nos vamos a
llevar sorpresas. Quiero decir que va a haber momentos en que no vamos a encontrar
las líneas y van a existir momentos en que muy probablemente nos las
encontremos; no podemos abordar ahora esta cuestión pero es clave para
una verdadera investigación de la iglesia. Es la dedicación
de la iglesia (por ejemplo mientras San Juan el Bautista marca el solsticio
de verano, el evangelista nos marca el de invierno) las que nos permite conocer
las fechas claves de máximo expansión energética de la
iglesia.
Otro factor principal y que es clave para conocer este desarrollo va a ser
la consciencia con que estamos en el lugar, pero esto lo dejamos para más
adelante. Simplemente señalar que el lugar además de un amplificador
energético de las energías allí depositadas y canalizadas,
es un verdadero resonador de la posición con la que nosotros
estamos. Somos por decirlo así el verdadero interruptor que puede
poner en marcha esta maravillosa máquina.
Frente al manejo de esta red telúrica hemos de poner en juego para
entender el papel de este verdadero crisol alquímico que es el conjunto
del edificio en toda su amplitud espacio temporal la llamada red solar puesta
de manifiesto en los trabajos del belga Walter Kunnen. Tal como nos relata
Trilloux y Bonvin Es a partir de una obra latina que Kunnen ha podido
progresar. Se refiere a menudo, en efecto, al Corpus Agrimensorun Romanorum
cuyo original estaría conservado en la biblioteca del vaticano. Posee
largos extractos (los únicos descifrables según el propio Kunnen)
con comentario en alemán. Parece que no existe ninguna traducción
de esta obra en francés. Se trata de hecho de un Corpus, reuniendo
los diferentes Codices Graeci et Latini de la época de
Adriano, ... (5 )
Los antiguos pues, 130 a.d.C. conocían ya la existencia de estas redes
que al igual que la red Hartmann se orienta en dirección N - S y E
- O. Esta red se establece en una malla con una distancia de 100 km entre
línea y línea, existiendo una subred que se da cada 40 km. Curiosamente
a su vez tienen una red diagonal en 45¼ y otra en 60¼. El eje N - S se denomina
Cardo, mientras que el eje E - O sería el Decumanus. Su anchura varía
entre 0,30 a 0,80 cm, aunque en algunos lugares puede llegar a ser más
ancha. (En la iglesia de Orcival por ejemplo tiene una anchura de 1,80 m).
¿Porqué
se dice que es una red sagrada?
Porque curiosamente la vamos a encontrar uniendo distintos lugares sagrados;
a mayor importancia del sitio, mayor concentración de número
de redes nos vamos a encontrar. En algunas ermitas veremos que pasa una línea,
en alguna iglesia pueden ser dos, y en lugares como Santiago de Compostela,
o la basílica de San Lorenzo de El Escorial podemos encontrar varias.
El conjunto de lugares sagrados de una zona, de una comarca, de todo un país
y de varios países colindantes están realmente interconectados
a través de esta red sagrada.
Se trata a su vez de una red solar porque su energía viene dada por
el sol, encontrándose variaciones de desplazamiento de la misma al
llegar la noche; al amanecer se vuelve a situar en su lugar. Muchas veces
la orientación de una iglesia (que con tanta frecuencia se desvían
del Este, punto cardinal teórico de orientación de los lugares
sagrados) tiene que ver justo con la adecuación a dicha red. El Altar
(especialmente en la ubicación inicial y primera) sería el punto
de concentración máxima energética de estas líneas
junto a otros factores como el agua, etc...
El eje más intenso de estas redes (se considera el fundamental) se
denomina Maximus Maximi Maximorum y pasa justo por Cheops, otro de menor intensidad
lo encontramos en Delfos... Podemos intentar realizar un trabajo y unir los
distintos monumentos a través de la red sagrada en los lugares que
habitamos.
Es interesante observar en algunas iglesias, quiero recordar ahora por ejemplo
la VeraCruz de Segovia, la capilla románica de Eiré, o la parroquia
de Noia como tienen ventanas o figuras que marcan no sólo como se piensa
entradas precisas de los rayos solares en determinados días del año,
sino las propias redes solares. Si hacemos converger la línea de cada
una de esas ventanas veremos como coinciden en el altar, o en el lugar donde
el altar se encontraba inicialmente ubicado.
Existe un símbolo que es el del crismón que más allá
de las distintas explicaciones doctrinales que se han realizado del mismo,
nos señala ante todo la importancia del lugar con respecto a la red
sagrada. He observado en la basílica de San Lorenzo de El Escorial
como un cuadro pintado de San Andrés con la cruz a cuestas colocado
en el lugar preciso nos muestra perfectamente la existencia de la red sagrada
en dicha basílica6.
No olvidemos nunca esta red solar en contraposición estructural a la
telúrica, pues este es nuestro destino elevar y trascender las energías
telúricas hacia la luz, estando bien presentes en el aquí y
ahora de la realidad de cada uno.
La otra característica importante que encontramos en todos los lugares
sagrados es la existencia del agua subterránea (7). Elemento fundamental
en la construcción de la iglesia, y tan importante que si por algún
motivo particular los maestros constructores no lo pudieran encontrar recurrirán
a hacer caminos de cantos rodados de río en una evocación de
la memoria del agua, tal como Henry Quiquandon descubre en la iglesia de Trie-sur-Bäise
(Gers).
Sabemos precisamente por los trabajos que ya presentara Mertz en su primer
libro8 como la estructura energética de la catedral de Chartres, y
de Santiago de Compostela son tremendamente semejantes hasta el punto de que
en ambas existen 14 canalizaciones artificiales de agua subterránea
realizadas por las maestros canteros que convergen en un único punto
que se encuentra en el cruce del transepto de la catedral, convirtiendo este
punto junto a otros factores en uno de los puntos de mayor nivel vibratorio
del sitio. En Santiago de Compostela estas canalizaciones han sido cegadas
con cemento en el intento de resolver unos problemas de humedades, aunque
nos podríamos preguntar si no se habrá interferido en cuestiones
energéticas que actualmente apenas comenzamos a vislumbrar.
Y es que el agua cobra una especial importancia como elemento diluyente y
de intercambio de las energías evolutivas, involutivas y horizontales,
del terreno, de la propia construcción de las emisiones de forma y
cósmicas (9).
Es la molécula de agua la que pone en resonancia la tierra y el cosmos.
Trabajos recientes han demostrado que recibimos sin parar desde el centro
de nuestra galaxia ondas gravitaciones que han podido ser puestas en evidencia
por los detectores de cuarzo piezoeléctricos. Es la molécula
de agua la que sirve de resonador a las radiaciones cósmicas así
como se ha demostrado en numerosos trabajos científicos efectuado por
autores como el profesor Piccardi de la Universidad de Florencia, Teodoro
Schenk, André Faussurier y otros más, de donde la aparición
del fenómeno de cosmoacoplamiento al cuál no escapa ningún
ser vivo. y es por un desarreglo de las vibraciones de cosmoacoplamiento sobre
de la constitución de estos, que aparecerán las enfermedades.
Además no es el agua sin más, sino que hay un encuentro del
agua subterránea con la energía telúrica denominada wouivre,
la energía de la serpiente. Es este encuentro entre el agua y la energía
telúrica la que da lugar a esas fuentes con carácter de milagrosas,
regeneradoras y desde luego cargadas de energía que encontramos frecuentemente
en estos sitios.
Estas corrientes de agua han sido manejadas desde antiguo en todas las construcciones
que se querían sacralizadas. Ya los druidas colocaban los menhires
sobre un cruzamiento como mínimo de dos corrientes de agua (10). Y
el dolmen tiene como mínimo una corriente de agua que lo recorre en
el sentido de su longitud.
Veremos en todas las iglesias varias corrientes de agua. Normalmente una fundamental
que sigue en línea con la red sagrada principal que recorre longitudinalmente
la nave (dirección Oeste- Este) y luego curiosamente encontraremos
varias en dirección N - S (perpendiculares a la anterior) que suelen
estar en lugares muy precisos y normalmente señalados bien por los
capiteles (11).
La primera al entrar, el umbral, el paso que implica un bautismo, se trata
de una purificación simbólica, jugaría un papel de filtro.
Luego, habría varias, según la importancia de la iglesia que
separan la zona terrestre, telúrica o física (tabla rectangular
en la iglesia románica, tabla redonda en la catedral gótica),
de las otras zonas, la emocional y mental (tabla cuadrada tanto en la iglesia
románica como en la catedral gótica), y a su vez otras corrientes
separan como si de muros invisibles se tratara la zona emocional y mental
del ámbito espiritual dentro de la iglesia (tabla circular en la iglesia
románica, tabla triangular en la catedral gótica). Estas corrientes
están en una interacción sincronizada con las redes sagradas,
las redes telúricas, y toda la construcción en general.
Y si observamos lo que hasta aquí tenemos nos daremos cuenta de otra
metáfora hermosa que nos trae el edificio sagrado para nosotros. ¿Qué
es lo que nos encontramos en el lugar sagrado?. Como punto de partida un lugar
insano hasta donde conocemos gracias a la Geobiología. En una vivienda
normal sabemos por el biómetro que estas influencias bajan el nivel
y la calidad vibratoria llegando a crear lugares patógenos y factores
de riesgo para la salud, sitios duros en definitiva. Sin embargo la iglesia,
el santuario, el lugar denominado sagrado, toma este punto de partida, para
transmutar la densidad en luz, parte de lo telúrico para llegar a lo
más luminoso. La metáfora como repito en ocasiones de nuestra
vida. Los niveles vibratorios que podemos encontrar pueden llegar a ser elevadísimos.
Llegados a este punto se nos plantea una pequeña dificultad a todos
los que queremos intentar medir y estudiar estos lugares sobre todo si más
allá de cuestiones subjetivas nos queremos poner de acuerdo en la medición
vibratoria que encontramos.
El Biómetro de Simoneton (12) sabemos que fue un intento de encontrar
un sistema radiestésico de medida en Angströms para los alimentos
y que tenía por límite las 10000 unidades, poco tiempo después
ante el desencuadre que se producía con los Angströms como tal
se decide denominar a sugerencia de Roger Ranchous unidades bovis a la medida
que nos sugiere; fundamentalmente una medida de calidad vibratoria. Se convierte
en una medida universal entre radiestesistas que trabajan en el área
de la geobiología.
Blanche Mertz en su trabajo Pirámides, Catedrales y Monasterios (13)
muestra en sus trabajos con los Lugares Sagrados la insuficiencia
de esta medida y eleva por encima de las 10000 las unidades Bovis para poder
dar cuenta de los niveles energéticos que se encuentra.
En su libro posterior (14) y ante la imposibilidad de abarcar la experiencia
habla ya de tres niveles diferenciados para distinguir la vibración
(referenciando el AUM) M: nivel físico hasta las 10000 unidades Bovis,
U para los niveles energéticos o etéricos y A para los niveles
espirituales. Esta unidad de medida sin embargo se le vuelve a quedar corta
cuando trabaja con las unidades Maya ya que le superan en decenas y a veces
centenas de miles los niveles vibratorios que encuentra en torno a algunos
lugares mayas.
Jacques Bonvin, introduce una nueva visión a partir de la triple energía
que desarrolla en sus trabajos sobre la piedra celta El Triskell (15). Las
Energías Involutivas que bajan del cielo hacia la tierra, las evolutivas
que suben de la tierra y canalizándolas suben hacia el cielo y las
estabilizadoras horizontales (16).
A partir de los avances que hace en la investigación de los Lugares
Sagrados en relación con estas energías introduce y distingue
dos medidas, ya que piensa, y de un modo acertado en mi opinión, que
no podemos mezclar unas con otras. La realidad experimental que vamos a encontrar
en la iglesia en determinados momentos corroboran enormemente esta distinción.
El utiliza por un lado las unidades Bovis, y por otro lado las unidades Crísticas
(Que oscilan de 0 a 100000) dejando bien claro que en definitiva se trata
de la interacción de ambas las que marcan lo que está en juego.
Traigo estas cuestiones para mostrar la dificultad de poder tabular o medir
de un modo comparativo las energías que se ponen en juego en este tipo
de sitios. Son energías demasiado complejas que probablemente requieran
de un nivel de medida que aún no hemos encontrado. Pero es necesario
distinguir por un lado las que son evolutivas de las involutivas y por otro,
las que corresponden a niveles físicos y a los diferentes niveles sutiles.
Nos podríamos incluso preguntar si las emisiones de las formas podríamos
medirlas también en Bovis o necesitaríamos alguna medida distinta;
por ejemplo ¿Cuánto mide la forma de un capitel en el momento
en que el sol la ilumina activando su acción en el día preciso
del año para el que fue construido y emitiendo sus bienhechoras energías
para cualquiera que se encuentre allí en ese momento?; ya ni siquiera
sé si podríamos hablar de energías sutiles, salvo que
aquí incluyamos una alta espiritualidad. Es necesario encontrar una
medida adecuada (si es que realmente es posible) que apunte a la interacción
global de todas las energías existentes. Una convención nueva
es un reto para el futuro que nos permitirá cernir de otra manera toda
la interacción energética que se produce y desencadena en torno
a los Lugares Sagrados.
Por tanto, retomamos que lo que vamos a encontrar ante todo en estos lugares
iniciáticos como punto de partida, es un punto difícil, un lugar
con alteraciones telúricas, con aguas subterráneas naturales,
y canalizaciones artificiales, con alto nivel de radiactividad, con fallas,
y cuando las fallas por algún motivo no existen se recrea la madre
tierra en la cripta que evoca este útero materno que nos acoge a todos....
Efectivamente nada queda al azar en estas construcciones; pero no se trata
sólo de la madre tierra. Conocemos por los trabajos de Guingand (17)
la influencia planetaria que existe en las plantas de estas iglesias. Es decir
la interacción cosmotelúrica con distintas zonas de influencia
determinada y clara de un planeta tal como podemos observar en los dos gráficos.
Ya que no nos podemos extender en todos las áreas de influencia podemos
tratar por ejemplo una que hemos podido conocer mejor gracias al excelente
trabajo de Sig Lonegren (18) sobre los laberintos. Elemento fundamental que
podemos encontrar en todas las épocas y culturas de la humanidad (El
más antiguo dibujado que se conoce en una gruta es el de Val Camónica)
y que responden a esquemas geobiológicos, culturales, e iniciáticos
precisos.
En las catedrales góticas existe un lugar específico para el
laberinto. Es curioso que éste, en la catedral, corresponda a la influencia
cósmica del planeta mercurio en dicho edificio. Y curiosamente además,
el movimiento que hacemos en el laberinto como nos muestra Lonegren, a su
trabajo os remito de nuevo, el movimiento que realizamos al andar en el laberinto
es el propio movimiento que el planeta citado recorre en el cielo alrededor
del sol en un tiempo determinado.
Los laberintos han desaparecido de muchas catedrales con el error de algunos
clérigos de ver que sus fieles en vez de asistir a los oficios adecuadamente
se dedicaban por el contrario a descalzarse y realizar el laberinto. Es muy
probable que algunos de ellos los pudiéramos volver a encontrar simplemente
levantando el suelo que se ha puesto posteriormente.
Conocemos por el trabajo de Mertz el recorrido del laberinto de la catedral
de Chartres. Un recorrido que comienza en unas 6500 Unidades Bovis, y que
poco a poco aumenta a medida que vamos haciendo el recorrido, y va incrementándose
paulatinamente adaptando nuestro cuerpo a las energías hasta el punto
de que cuando vamos a dar el penúltimo paso bajamos a los abismos,
Bajamos a un nivel vibratorio que se encuentra en las dos mil unidades bovis
(¿los infiernos quizás?) para dar el siguiente paso que nos
eleva de lo más hondo, a lo más sublime, las 18000 unidades
bovis. Efectivamente los fieles no entendían que pasaba pero su inconsciente
y su alma probablemente sabían de estas energías que se movilizaban
a nivel de todo su ser.
¿Cómo será la influencia de cada una de las energías
planetarias en los distintos sitios que nos muestran los mapas?, ¿Cómo
podremos aprovecharlas?, y sobre todo ¡Qué respeto hacia el saber
de los maestros canteros!, ¿Aún nos quedan dudas de que estos
lugares posibilitan todo lo que posibilitan?.
En esta interacción cósmica hay otro elemento que es muy importante;
Si sabemos por la física moderna que el hombre hoy día es el
punto intermedio entre el macrocosmos y el microcosmos19; la catedral enclavada
en el planeta tierra se encuentra en una resonancia total entre este y su
interacción cósmica.
Charpentier nos lo ha mostrado muy claramente en su trabajo sobre Chartres
(20). Muestra como toda catedral tiene una medida que rige todas sus proporciones
y que se denomina codo sagrado. Un codo que es relación en torno a
la cuál se refieren todas las medidas que nos encontramos en el edificio
y que se deriva del paralelo terrestre en el que se encuentra enclavada la
catedral y que lo hace distinto del de otras construcciones sagradas que se
encuentren más al N o al S del mismo.
En el caso de Chartres se trata de 0,738 m. El paralelo de Chartres sabemos
hoy que mide con la exactitud que nuestra tecnología moderna permite
26570 km. Si dividimos esta distancia entre los 360¼ de una circunferencia
encontramos que el valor de un grado es igual a 73,80 km. Y vemos claramente
que la cienmilésima de esta cantidad corresponde a 0,738m. ¿Qué
clase de tecnología espiritual usarían los maestros canteros
que no disponían en aquella época de satélites para mediciones
tan precisas?
Podemos contemplar otro ejemplo para que no nos queden dudas del enclave cosmotelúrico
en su importancia global, no sólo en el sitio de la madre tierra que
en este caso ocupaba el bosque Carnuto, allí donde los druidas adoraban
la Virgo Paritura (21), unas medidas que ubican el microcosmos
que es la catedral en el espacio físico en torno al propio planeta
y en la propia influencia planetaria.
La distancia de la nave central es de 110.7 m desde la base hasta el punto
final de la curva del ábside visto en planta. Curiosamente corresponde
a la diezmilésima parte de la distancia recorrida por la catedral en
el espacio sobre su paralelo 48 en 60 bajo el efecto de la rotación
de la tierra.
Podríamos añadir a este codo sagrado todas las proporciones
con las que se trabaja en el lugar sagrado, siempre con números infinitos,
y aunque no podemos desarrollar ahora el tema, la raíz de cinco, el
número de oro, etc... nos muestra como hasta en los más mínimos
detalles del lugar se busca la trascendencia del ser humano. Para ello no
hay nada mejor que trabajar con números infinitos (22). Podremos comprobar
como algunos de los puntos vibratoriamente claves de los lugares sagrados
están (además de todo lo mencionado anteriormente) en relación
con dichos números.
¿Qué saber y qué magia esconden estos lugares me pregunto
de nuevo?, no tenemos tiempo para hablar aquí ahora de la luz, ni de
la medida, ni de las tablas que resuelvan con la geometría sagrada
la cuadratura del círculo, no tenemos tiempo de hablar del papel de
las reliquias (las verdaderas y las que no lo son) que están insertas
por las columnas y muros, de la simbólica de la entrada, del exterior
y del interior del edificio, del damero yin y yang que constituía el
enlosado de las iglesias, del pozo druídico, de las vidrieras y de
los rosetones; nos hemos dejado las Chimeneas Cosmotelúricas para otro
momento, apenas hemos visto las cuestiones de la orientación y no hemos
entrado en la relación de las esculturas, la toponimia del lugar y
el santoral.
Apenas esbozamos algo sobre el agua, las redes telúricas, las redes
sagradas, la cripta, el enclave telúrico y el cosmotelúrico,
y sin embargo nos sigue quedando lo más definitivo e importante; el
hombre, en tanto ser individual y en tanto ser colectivo.
Los Compañeros afirmaban que la duración de estas
iglesias sería alrededor de unos 1000 años; después de
este tiempo no sería necesario el uso de las mismas porque el ser humano
habría integrado ya lo que ellas nos aportan. Estamos cerca de la época
en que este tiempo se verá cumplido años más arriba,
años más abajo. El hombre habrá devenido su propio templo.
¿Realmente ya no sirven las iglesias?, ¿El ser humano ha devenido
como tal en el futuro que ellos perfilaban?
Es cierto que asistimos a un hermoso momento de cambio en la humanidad, en
el planeta y probablemente en el cosmos, que acoge todos los planos vibratorios
del ser humano, todas las ramas del saber, de la tecnología. Los avances
de la física por ejemplo en su estudio de la materia para llegar al
vacío lleno como ellos denominan lo que está detrás de
todo; las nuevas tecnologías, los nuevos materiales.
Se podría decir que nunca hemos estado tan mal, y también todo
lo contrario, nunca ha existido tanta consciencia de las dificultades colectivas
que nosotros mismos hemos generado. Vemos el dolor, el sufrimiento, y cada
vez nos damos cuenta de la relación que eso va teniendo con nuestro
propio pensamiento de todos los días. Hemos contaminado a niveles increíbles
y suicidas y sin embargo al mismo tiempo nunca ha existido tanto respeto por
el planeta y la vida. Realmente somos paradojales y vivimos un momento de
paradojas. Son muchos los seres que cada vez van asumiendo más sus
responsabilidades en su destino, en su espiritualidad profunda, independientemente
de que estén adscritos a algún tipo de culto o no.
Al igual que sucede con los seres humanos y con el propio planeta, muchas
de las iglesias han dejado de cumplir su función después de
tantas transformaciones a lo largo del tiempo totalmente alejadas del espíritu
de la construcción. Sin ir más lejos mencionábamos hace
un rato los canales cegados con cemento en Santiago para preservar humedades;
en Chartres, sin embargo, han sido algunos vitrales los que para ser preservados
han recibido una capa de barniz. ¿Alguien se ha preguntado cuáles
serán los efectos en la luz que los maestros vidrieros habían
estudiado tan a fondo para lograr el objetivo global de la catedral?. Sin
embargo hay otras que están ahí, continúan existiendo
y funcionan. Es cierto que existen iglesias que pertenecen a un tiempo pasado,
incluso que vibratoriamente están muertas, cumplieron su función
en su momento; otras las hemos destruido nosotros alejando la wouivre con
tanta calefacción eléctrica. En Santiago se han colocado incluso
unas cuantas pantallas de ordenador (¿Hemos olvidado que estos lugares
están preparados para que podamos mirar dentro y no fuera?), cirios
electrónicos... pero existen otras en las que podemos encontrar caminos
personales y colectivos que están escritos en la piedra y que pueden
liberar todavía todas las energías que nos pueden ser necesarias
para nuestra mejor evolución.
Jacques
Bonvin nos introduce en una comparación que me ha parecido muy bonita
para dar cuenta del papel tan importante que el ser humano juega en la iglesia.
Sabíamos ya de antaño que las iglesias no estaban hechas para
estar sentados, sino que por el contrario, estaban hechas para andar. La introducción
de los bancos ocupando todo el espacio de la iglesia ha sido algo posterior
y que desde luego no estaba en el plan de los constructores. En las catedrales
por ejemplo se utilizaba solo la parte del fondo (la zona más espiritual
desde la perspectiva de la construcción) para el culto, mientras que
la parte que correspondía a la entrada era de un uso total mundano.
Para Bonvin, la iglesia es como un motor magnético. Sabemos que un
motor magnético está compuesto de una parte fija o estator,
y una parte que se mueve que es el rotor. El estator de este motor, lo constituye
la propia construcción, el edificio, con sus medidas, su geometría,
sus vitrales, su orientación... mientras que el rotor lo constituye
el propio ser humano. No se puede separar la iglesia, la construcción,
del ser humano propiamente dicho, sobre todo de la interacción con
el ser humano. Pero no para quedarnos sentado en cualquier sitio. Si todas
las energías tienen cabida en el espacio sagrado, ¿Qué
le puede suceder a una persona que se queda sentada intentando rezar o meditar
profundamente en una zona de 3000 o 4000 unidades Bovis?. Además, el
motor no funciona si el rotor no se mueve.
Es fundamental que en estos lugares andemos y nos tomemos la molestia de parar,
de escuchar nuestra voz interior (incluso si no estamos acostumbrados,
veremos que aquí nos será muy fácil, pues para eso se
hizo el lugar entre otras cosas), de leer la piedra... de resentir... de abrir
las puertas... Ahí están los capiteles para ayudarnos, para
enseñarnos, para mostrarnos el camino, ellos nos indican los pasos,
nos enseñan con el lenguaje universal de los símbolos aquello
que necesitamos, lo que somos capaces de ver.
Para entender, para escuchar, para leer no podemos ir andando de cualquier
manera, hay cierta posición interior, cierta posición de humildad
que debemos sostener; sobre todo cierta posición de respeto en la consciencia
de que estamos en un alto lugar cosmotelúrico.
Nunca olvidaré el momento en que en Santiago de Compostela iniciando
por el pasillo de la izquierda el llamado Camino Inconsciente de la catedral
veo al cabo de un rato en la segunda columna y de espaldas a mí (se
trata, repito, del camino inconsciente) la figura esculpida arriba en lo alto
de la columna de un ser humano desnudo saliendo de la vegetación; es
decir tuve la percepción clara de alguien que estaba naciendo, pero
nos lo encontramos de espaldas, una vez que hemos pasado la columna y hemos
de volvernos para mirar, porque si no, no lo vemos. Estamos en el inconsciente
y está preparado el capitel para que no seamos conscientes de algo
que de todos modos se produce.
Sin embargo, cuando iniciamos el camino consciente, es decir por el lado de
la derecha, encontramos también en la segunda columna, pero esta vez
de frente la misma figura, un ser humano que sale de la vegetación,
en representación del nuevo nacimiento; pero amigo, hemos decidido
hacer el camino consciente, ¿Sabéis la siguiente columna lo
que nos trae?; los dragones. ¿Qué significa esto?, el maestro
constructor interpela directamente a tu alma y te dice ¿Quieres hacer
realmente el Camino Consciente?, enfrenta tus propios dragones.
Si queremos continuar hemos de detenernos y tomar consciencia de nuestros
rincones oscuros, nuestros miedos, nuestro dolor de existir. Allí tenemos
las energías cosmotelúricas que nos van a permitir trascender,
avanzar, hacer las tomas de consciencia necesarias. Basta de reprimir, esconder
y ocultarnos, estamos apenas en la tercera columna, y las energías
están preparadas para que nos detengamos. Si nos paramos y miramos
dentro, entonces vamos a encontrar una clave que nos va a valer en ese momento,
y podremos avanzar y así poco a poco iremos haciendo el camino y saldremos
totalmente regenerados del lugar.
Es un gran privilegio poder tener un lugar sagrado, un santuario, cerca de
donde habitamos y poder ir allí a meditar, a rezar, a pasear, a pensar,
a llorar y a reír, En su amor por lo más grande que hay en el
ser humano los maestros constructores nos dejaron las claves que pudieran
ayudarnos a seguir avanzando.
Leamos los capiteles de un modo estructural, ¿Son figuras que tocan
el suelo, o por el contrario están elevadas en el aire?, ¿Representan
un símbolo, una escena?, estudiémoslos; ¿Son escenas
bíblicas?, ¿Figuras Mitológicas?, ¿Aparecen otro
tipo de Símbolos? (23). Están justo ahí, preparadas para
decirnos algo. Estemos atento a la relación que el sol tiene también
con dichas figuras, porque aquellos días del año que en una
iglesia románica el sol ilumina un capitel, activa una emisión
de forma muy precisa para la que ha sido diseñado directamente en ayuda
de lo más profundo que hay en todo ser humano.
Y he aquí la gran clave si no entramos en consciencia en un lugar no
pasa absolutamente nada, el lugar incluso se puede ir apagando lentamente,
si no lo alimentamos.
Pero si entramos en consciencia entonces otra cosa, el triple cinturón
celta (del que no hemos podido hablar) se inversa, la iglesia se activa, la
red telúrica se concentra en los muros, el alma de la red telúrica
deja sólo pasar la energía evolutiva, el cuerpo etérico
del ser humano se equilibra... transmutamos las energías . Podemos
hacer el camino inconsciente para nacer a una nueva energía, o hacer
el camino consciente y enfrentar nuestros dragones con la promesa del cielo
al fondo, podemos descargarnos de las energías pesadas y densas para
renacer en un giro sobre nosotros mismos al hijo de Dios que todos llevamos
dentro...
Ese es el único secreto hacer el camino en consciencia; alejémonos
de los circos tumultuosos que se montan en algunos lugares de peregrinación,
¿os imagináis si los miles y miles de almas que se acercan a
Santiago entrasen en la consciencia del sitio y alimentasen con esta consciencia
el lugar?; ¿os imagináis si los miles y miles de almas que entran
en Santiago lo hacen en inconsciencia lo que puede pasar?.
Busquemos nuestra hora bruja, la del amanecer que nos permite un encuentro
a solas con la piedra, o la del atardecer, o la del mediodía; recojámonos
en nuestro corazón, abramos la puerta, demos gracias y os aseguro que
a todos, absolutamente a todos nos espera una hermosa visión. No os
lo puedo demostrar pero sé que para cada uno de vosotros hay una hermosa
visión.
No se trata sólo como mencionamos en ocasiones de regenerarse
o de curarse, sino como estaba en el plan querido
por los constructores de unificar todo el ser y acceder al plano de la supraconsciencia
eterna e infinita.
Esta es la gran lección que nos trae la geobiología sagrada,
el trabajo realizado en un lugar sagrado nos permite transformar toda la energía
que tiene como punto de partida la negatividad para nosotros en una energía
extremadamente positiva, regeneradora para el ser humano. Y la gran lección
de la Geobiología sagrada, hoy día, es la gran lección
de la vida cotidiana.
1. MERZ,
B., "Pirámides, Catedrales y Monasterios", la otra ciencia,
Martínez Roca, Barcelona, 1987.
MERZ, B., L Ame du lieu, (son interacion dynamique sur
nos quatre corps), Georg ed., 1988, París
2. CHARPENTIER, L., Les Mystères de la cathédrale de Chartres,
ed., Robert Laffont, París, 1966. Existe traducción en castellano
que se encuentra ya descatalogada en el editorial Salvat.
3. Esta obra no ha sido traducida al castellano. Sin embargo disponemos de
una traducción realizada a disposición de aquellos realmente
interesados en GEA. Actualmente estamos en trámites para poder publicar
en castellano desde la nueva editorial de GEA.
4. BONVIN J., TRILLOUX P., Léglise romane, lieu d
energie Por une geobiologie du sacré, Dervy, París, 1998.
5. BONVIN, J., TRILLOUX, P., ob. citada, pp: 30
6. Aunque la construcción de la basílica de San Lorenzo de El
Escorial es muy posterior a la desaparición de los denominados maestros
constructores (muy relacionados por entonces con la orden del Temple), es
interesante ver que está regida totalmente por muchos de los principios
que estos desarrollaron tanto en el Románico como en el Gótico.
Juan de Herrera escribe un libro titulado El Discurso de la Figura Cúbica,
según los principios y las artes de Ramón Llul donde se
ve el manejo de todas estas concepciones. La simbólica que nos va a
ayudar la encontramos fundamentalmente en la pintura.
7. Sin agua, no hay energía. Por sus propiedades eléctricas
particulares, el agua interviene el proceso de cambio y de transferencias
de las energías. Es ella quién religa en la naturaleza viva
todas las partículas entre ellas y se sabe hoy que es capaz de conservar
sus propiedades o de adquirir nuevas, según la manera como ella circula.
La ciencia a demostrado por ejemplo, que !El ADN, sin metal de cada una de
nuestras células tiene las mismas propiedades que el ADN conteniendo
metal, si el agua que le llega ha tomado la energía de este metal particular.
El agua ha transmitido así la energía vibratoria del metal específico
del ADN, y va a tratar como si contuviera este metal. (TRILLOUX P, BONVIN
J,N ob. citada, pp: 94)
8. MERTZ, B., Pirámides, Catedrales, Monasterios, ed.,
Martínez Roca, Barcelona
9. TRILLOUX P, BONVIN J,N ob. citada, pp: 94)
10. A más corrientes de agua encontramos una mayor concentración
de todas las redes telúricas y cósmicas conocidas en dicho punto
de intersección.
11. LONEGREN, SIG., El Poder Mágico de los Laberintos.
Mitos Antiguos. Usos Modernos, ed., Martínez Roca, Barcelona,
1993.
... probablemente uno de los mejores libros sobre la construcción
del espacio sagrado es la biblia. Existen toda clase de instrucciones acerca
de cómo construir varias estructuras sagradas, incluyendo el Arca de
Noé, la nueva Jerusalén, el Arca de la Alianza y el Templo de
Salomón. En los último de Ezequiel tenemos una versión
sobre el modo de construir el Templo (Hay otra dos series de instrucciones
del Templo en II Crónicas y Leyes). Ezequiel comienza el capítulo
47 informando que el agua salía de debajo del umbral hacia el Este
(Pues el templo daba al Este, la dirección de la Salida del sol en
equinoccio), y el agua estaba fluyendo debajo del extremo sur, del umbral
del templo, al sur del altar...
12. MERTZ, b., LAme de Lieu Dervy-Livres, Georg, Paris,
1988, pp. 18
13. MERTZ, B., Pirámides, Catedrales, Monasterios, ed.,
Martínez Roca, Barcelona
14. MERTZ, B., L Ame de Lieu
15. BONVIN J., Triskell, Pierre de Vie, ed., Mosaïque, Roanne,
Francia.
16. La noción de las energías es triple. Tenemos una fuerza
de involución, una fuerza de evolución y una tercera fuerza
que es estabilizadora de las otras dos. Las dos primeras se desarrollan en
el reino vertical, una subiendo, otra descendiendo, mientras que la tercera,
equilibrante, se expande sobre el plano horizontal.
La fuerza de involución (energía cósmica que desciende)
gira en el sentido inverso de las agujas de un reloj, fiel en ello al sentido
de propagación de las energías cósmicas en el universo
(todos los planetas giran por ejemplo alrededor del sol, en ese mismo sentido),
(nota: en ocasiones nos podemos encontrar este giro en el péndulo,
cuando estamos ante energías de carácter cósmico, y no
significa que sean negativas). La fuerza de evolución gira en el sentido
de las agujas del reloj, es la energía telúrica montante, esta
que dominada por el hombre, le permitirá escapar al pesadez de la materia.
La tercera fuerza, estabilizadora va a permitirá a las otras dos vivir
en perfecta armonía.
17. GUINGAND, M La Cuna de las Catedrales ed., Espasa Calpe, pp.
212. Los gráficos también están tomados de este texto.
18. LONEGREN, S., El Poder Mágico de los Laberintos, ed.,
Martínez Roca, Barcelona
19. la física actual nos aporta los siguientes datos: en la Galaxia
en la que nos encontramos existen cien mil millones de estrellas. En el cosmos
existen cienmil millones de galaxias, en el cerebro del ser humano existen
cienmil millones de neuronas. Desconozco como pueden haber calculado estas
cuestiones, pero no dejo de sorprenderme cada vez más al ver como la
física actual corrobora el antiguo dicho. Como es arriba, es
abajo....
20. CHARPENTIER, L., obra citada
21. En Chartres aparece la adoración a la virgen en la cristiandad.
22. VINCENOT, H., El Papa de los Caracoles, ed., Luciérnaga,
Barcelona, 19992 pp 39- 42 Tres mesas llevaron el grial, una mesa redonda,
una cuadrada y una mesa rectangular. Las tres tienen igual superficie y su
número está en relación de 2 a 1 ... no 21 como piensan
los muy...
Es la proporción de la Pirámide, de los templos egipcios y griegos...
y también del templo de Salomón.
... Fíjate que el rectángulo tiene una diagonal igual a la raíz
de 5. Y se le aumenta a esta diagonal el largo de un rectángulo y se
divide todo por dos tenemos 1.1618, el número de Oro, límite
de la Serie de Fibonacci. 1.618 / 0.618 (1 + 1,618) = (1,618 x 1,618) = 2,618
y este número multiplicado por la relación 12/10 (Relación
de Osiris) = 3,1416, es decir el número pi.
La relación 2/1 es pues la transformación de una superficie
angular en una circular. La Cuadratura del Círculo.
23. ... Y señala el caracol... ese caracol es la clave... La clave
que existe en la obra, es tan visible como la nariz en medio de la cara; es
el pequeño detalle que choca y sorprende. Ese caracol es el punto más
emotivo de todo el edificio... Da el sentido del giro del mundo, la circunvalación
de todo. Aquí significa que el edificio es el lugar de los fuertes,
que es un recipiente cuyo contenido se diviniza. El caracol prueba que la
corriente vital, el Spiritus mundi, aquí está concentrada y
captada para llevar a cabo la mutación del hombre...
La Virgen pone el pie sobre la serpiente... Los San Miguel atraviesan el dragón
con sus lanzas... para simbolizar el contacto del santuario con la Boiga,
esa corriente telúrica que aflora ahí y no en otra parte, para
captarla y hacer que los hombres aprovechen...
VINCENOT, H., El Papa de los Caracoles, ed., Luciérnaga,