El
Menhir de Kermaillard
Traducido
por Carlota Huidobro del artículo del mismo título, publicado
en Wetter Boden Mensch 4/97 y cuyo autor es Walter Häge.
La Bretaña Francesa es conocida por la abundancia de menhires que se
presentan en alineaciones o en círculos. Las más famosas son
las de Carnac, en Menec. Allí se encuentran 1.169 menhires, dispuestos
en 11 filas de 11,67 kilómetros de longitud. Su antigüedad data
de 5000 a 2500 años a.C. es decir, pertenecen al Neolítico,
periodo en que el hombre, hasta entonces cazador y recolector, se asentó
y dedicó a la ganadería y la agricultura. Entonces sintió
la necesidad de levantar estos monumentos a la manera de templos al aire libre.
Estos menhires llegan a pesar hasta 350 toneladas y la mayoría son
de granito, aunque también los hay de cuarzo, cuarcita y pizarra. Siempre
me han interesado estos gigantes porque apenas existe información acerca
de sus orígenes ni de la función que cumplen, así que
aprovechando el fin de año 1996/97 nos fuimos a visitarlos.
Menhir de
Cohporh
Viniendo de Vannes por la D780, hay que pasar la población de St. Colombier,
y a unos pocos kilómetros hay un letrero indicador de Cohporh. Se puede
aparcar a un lado y seguir por un camino de tierra que arranca de un establo.
A los 150 metros, detrás de una espesa maleza, sobresale el menhir.
Esta muy erosionado por las inclemencias del tiempo y tiene la punta rota,
presentando grietas profundas a lo largo de su forma. Mide aproximadamente
4 metros de altura y 8,50 metros de diámetro.
A pesar de acercarnos a la piedra con mucho respecto, al aproximarnos experimentamos
una sensación negativa, hasta que, al llegar a su lado, a mi particularmente
se me puso el vello de punta. Tanto el péndulo y como la varilla de
una sola mano giraban vigorosamente hacia la izquierda. Este campo o aura
negativa formaba un circulo de aproximadamente 10 metros alrededor del menhir.
Puse la palma de la mano izquierda sobre una grieta, y al cabo de pocos segundos
experimenté calor y dolor. Con el Biómetro de Bovis medimos
23.000 unidades al lado del menhir.
Desconcertados, nos preguntábamos de dónde venía esa
increíble cantidad de energía. No era radioactividad, pues incluso
en las grietas más profundas, el Geyger sólo midió 540
impulsos en 10 minutos.
La respuesta era asombrosamente simple: existía una corriente de agua
de 4 metros de anchura y a 10 metros de profundidad - exactamente el mismo
ancho del menhir, el cual además estaba orientado de través
con respecto a la dirección del flujo. No pudimos medir las líneas
de Hartmann porque el menhir estaba rodeado de una maleza muy espesa, y sólo
había un pequeño sendero para poder aproximarse a él.
Los
menhires de Le Net
En los campos cercanos a la población de Le Net pudimos identificar
3 menhires que no se mencionan en la literatura local y que tampoco están
señalados en los carteles.
Yendo por la D780, procedente de Vannes y después de pasar Sarzeau
se encuentra un desvío a los pocos kilómetros, hacia la D198,
dirección St. Gildas de Rhuys.
A los 10 metros del desvío nos paramos y encontramos el primer menhir
en medio de un campo y al lado de una antigua tumba. Es mucho más pequeño
que el de Cohporh. Tiene un diámetro de 6 metros y 5 metros de altura
y no provoca una sensación tan amenazadora, pero tanto el péndulo
como la varilla giran así mismo a la izquierda. También aquí
notamos calor, pero no tanto como en Cohporh. Registramos 20.000 unidades
Bovis al lado de la piedra.
También este menhir está situado sobre una corriente de agua
de 3 metros de ancho y 7,5 metros de profundidad, justo atravesando la dirección
del flujo. Está orientado en su cara más ancha o frente, de
Norte a Sur, y sus laterales, de Este a Oeste con tal precisión que
una línea Hartmann Norte-Sur pasa justo por la cara delantera de la
piedra.
Si dejamos el coche y atravesamos a pie la D780, enfrente del cruce comienza
un camino de tierra, y en un campo a la derecha, sobre una plataforma rocosa,
se yergue un pequeño menhir de 1,10 metros de altura que registra 13.000
unidades Bovis. Hace girar el péndulo a la derecha y está colocado
sobre una corriente de agua de 4 metros de anchura y 10 metros de profundidad,
pero esta vez no está atravesado respecto al sentido de la corriente,
sino a su largo.
Se nos ocurrió la idea de que esta piedra tenía un significado
distinto del de su hermana mayor. Es seguro que este no era un lugar de culto,
sino quizás la señalización de una fuente del Neolítico.
El tercer menhir de Le Net se encuentra a la izquierda, yendo por la D780,
en dirección a Vannes, al tercer cruce después de atravesar
Le Net. Al parecer, este gigante rocoso molestaba a alguien, ya que fue derribado,
y en su lugar levantaron una cruz de piedra. El menhir, derribado, está
escondido entre la maleza. La cruz de piedra sobresale de un seto y se ve
bien desde la carretera. Aunque el menhir no se halle en su lugar originario,
todavía tiene 20.000 unidades Bovis y hace girar el péndulo
fuertemente hacia la izquierda. La cruz de piedra también hace girar
a la izquierda y está levantada sobre una corriente de agua de 4 metros
de ancho y 7,5 metros de profundidad. A una distancia de 15 metros de la cruz,
la varilla en L gira sin parar sobre su propio eje. Parece ser que allí
había una fuente con un diámetro de 1,30 a 1,50 metros en tiempos
cristianos, y por ese motivo se puede entender muy bien que se
suprimiera el símbolo bárbaro y se sustituyera por
una cruz.
El menhir de Kermaillard
Según nuestras deducciones, la energía emitida por los menhires
está en relación con las corrientes de agua que circulan por
el subsuelo. Con esta premisa nos acercamos al siguiente menhir que se encuentra
fácilmente en la D780, procedentes de Vannes, en el segundo cruce después
de pasar Le Net.
Está al lado de la carretera. Mide 4 metros de altura y 5,40 metros
de diámetro. Al examinarlo atentamente, se puede reconocer fácilmente
su forma original de pentaedro y la cara decorada está orientada exactamente
Norte-Este. Dicha cara tiene grabada una luna en ascensión y un gran
cuadrado, que parece representar el dibujo de una constelación. No
estamos de acuerdo con los franceses en la interpretación de los dibujos,
que dicen son símbolos neolíticos de la maternidad. También
las caras posteriores ofrecen dibujos.
El menhir presenta grietas profundas y a pesar de parecer más reciente
que los anteriormente examinados, conserva bien su forma pentagonal y su vértice
superior está intacto. Colocados delante de él, notamos una
energía positiva que se confirma de manera espectacular, porque tanto
el péndulo como la varilla giran a la derecha. Al lado mismo de la
piedra medimos 21.000 unidades Bovis, y al buscar la esperada vena de agua,
para nuestra sorpresa no encontramos ninguna. Entonces nos preguntamos cómo
es posible tal energía sin que haya una corriente de agua!
Desconcertado, cojo la varilla vertical, me aparto de la piedra en dirección
Oeste y pregunto a la varilla si detecta alguna cosa. Entonces,
cada dos pasos hay un giro fuerte y esto sucede por diez veces, según
me voy alejando del menhir! Al preguntar si se trata de una zanja rellena
de piedra la varilla reacciona vigorosamente. También la antena Lecher
indica por diez veces zanjas de 25 cm. de anchura cada vez, y entre una y
otra hay siempre una distancia de exactamente 130 cm. Enseguida se nos ocurre
el símil de las diez envolturas del aura humana. Es imposible que este
fenómeno sea de origen natural y que nuestros antepasados neolíticos
lo descubrieran y aprovecharan!
Al intentar reconstruir el trazado de estas diez zanjas, nos llevamos una
sorpresa porque resulta que reproducen la forma del menhir al que rodean,
mediante trazados pentagonales, dispuestos concéntricamente alrededor
de la piedra, y siempre conservando entre si una distancia de 1,30 m. Cuando
formulo mentalmente la pregunta, obtengo que se trata de pentágonos
rellenados de piedra, del mismo material de granito del menhir. Y la siguiente
cuestión que me planteo es si acaso estos pentágonos de piedra,
estas zanjas artificiales, son las que condensan toda esa energía que
se puede medir en el menhir y que alcanza las 23.000 unidades Bovis.
Empezamos a medir desde afuera hacia adentro
Pentágono décimo: 6.000 Bovis; -
Pentágono noveno: 7.000 Bovis; -
Pentágono octavo: 8.000 Bovis; -
Pentágono séptimo: 9 000 Bovis; -
Pentágono sexto: 10.000 Bovis; -
Pentágono quinto: 11.000 Bovis; -
Pentágono cuarto: 12.000 Bovis; -
Pentágono tercero: 13.000 Bovis; -
Pentágono segundo: 14.000 Bovis -
Pentágono primero: 15.000 Bovis; -
Menhir: 21.000 Bovis.
Si comparamos
la técnica aquí empleada para acumular energía con la
que se utilizaba en las antiguas iglesias cristianas entonces tenemos que
concluir que nos encontramos ante una especie de catedral del Neolítico.
Finalmente, queda todavía por aclarar si las líneas Hartmann
han tenido alguna influencia o no en el fenómeno antes descrito. Como
se ve fácilmente en el dibujo, los constructores del menhir tenían
que conocer forzosamente las líneas Hartmann, y no sólo eso,
sino también las líneas Curry!
Cuando ya estaba recogiendo, me vino de repente la idea: gradué la
antena Lecher a 90,5 mm para líneas Curry y rodeé lentamente
el menhir. Y efectivamente, hubo una reacción clara en cuatro puntos.
Repetí por dos veces la prueba, siempre con el mismo resultado!
El menhir está colocado directamente encima de una intersección
de líneas Curry y encima de una línea Hartmann Norte-Sur.
La conclusión extraída de estas mediciones es que en los menhires
se emplearon como mínimo dos sistemas distintos de concentrar la energía:
Uno, que con toda seguridad es el más antiguo y que se sirve de venas
de agua subterránea: En éstos se tiene la sensación de
estar en un sitio malo o geopatógeno lo cual es confirmado especialmente
por el péndulo y la varilla.
Otro, que habría que investigar si se da con frecuencia en los menhires
más recientes, y en los que fluye una energía que para nosotros
es positiva.
Quizás entre la utilización de uno o del otro sistema se haya operado un cambio de conciencia en el desarrollo humano: el cambio del hombre que ofrece sacrificios humanos y de animales para aplacar a los dioses, a aquel que adora a las estrellas y a la madre tierra.