Arquitectura y clima: el difícil bienestar

Escrito por Héctor López
Geógrafo

La importancia del clima como factor condicionante de la configuración del paisaje y su incidencia sobre el hombre, tanto en la distribución de la población como en la de sus actividades, queda fuera de toda duda, con especial interés desde la Antigüedad.

Así Hipócrates, destaca y considera, en su obra “De los aires, las aguas y los lugares”, que el agua, el aire y el clima son los factores fundamentales para explicar la salud de los habitantes de un lugar.
Desde un inicio, es básico que el urbanista o el arquitecto conozca la importancia de los distintos parámetros, elementos climáticos y escalas que afectan al diseño.

¿Pero qué es lo que dificulta el conocimiento sobre el clima?. Sólo se puede conocer el clima conociendo los elementos que lo componen y lo definen, presentándolo como un complejo sistema de interrelaciones entre variables y procesos donde la acción antrópica pueden modificarlo con resultados imprevisibles. Todo ello nos da que los estudios climáticos tienen un margen de incertidumbre muy alto.

Los elementos climáticos nos permiten definir y caracterizar el clima de una zona y determinar los mecanismos que lo condicionan, pudiéndose considerar éstos como tanto como elementos de recursos como limitantes.


Los rasgos más destacados (Felipe Fernández, 1996) de estos elementos son los siguientes:

a) La variabilidad espacial, nos explica las diferencias regionales de los climas sobre la superficie terrestre, determinada por la influencia de los factores astronómicos, la latitud y la geografía. Los dos primeros factores determinan las grandes áreas geográficas climáticas, mientras que el segundo factor nos determinará la organización en climas zonales, regionales, locales o microclimas.
b) La variabilidad temporal, se define como los períodos de tiempo limitados como un día, un año o períodos más largos.
c) La información, sólo es posible conocer el clima mediante el uso de instrumentos de medidas concretos y teniendo series con unas longitudes altas en el tiempo (al menos treinta años) para poder definir las “normales climáticas”.
d) Los diferentes elementos climáticos se manifiestan de forma conjunta e interrelacionada. Esto se manifiesta en la Bioclimatología como las temperaturas extremas o la suma acumulada de temperaturas por encima de un determinado umbral son utilizados como indicadores bioclimáticos, pero la sensación de calor o frío no dependen sólo de la temperatura, sino que interactúan junto a la humedad y la velocidad del viento.


En cuanto a las escalas que definen y componen los diferentes órdenes del clima se relacionan directamente con la variabilidad espacial. Los diferentes climas pueden agruparse en cuatro (Arlery,1973), que son los siguientes:

a) Los climas zonales o macroclimas, donde los rasgos generales se repiten de forma más o menos constante sobre áreas de extensión superior a los 2.000 Km. Un ejemplo sería el clima mediterráneo.
b) Los climas regionales o mesoclimas. Su extensión oscila entre los 200 y 2.000 Km. Aquí el macroclima presenta una compartimentación en zonas con diferencias significativas en los valores de algunos elementos climáticos. Un ejemplo sería la cuenca del Ebro.
c) Clima local. Complejo y variado conjuntos de áreas más pequeñas, que presentan unos rasgos similares y dependientes de los mesoclimas, pero con diferencias significativas como consecuencias de la altitud, orientación, tipo de cubierta vegetal y su proximidad y su proximidad o lejanía del mar. Un ejemplo sería un valle determinado.
d) Microclima corresponde a un espacio más reducido, hasta el centímetro, y cuyo rasgo está determinado por los factores del entorno próximo al suelo como el tipo de materiales. La ribera de un arroyo o un jardín.


Es de destacar que en numerosa literatura se confunden las escalas y se ha de tener en cuenta que los límites o fronteras entre las distintas escalas nunca son elementos separativos claros, sino que son límites permeables entre unos y otros.

El equívoco conocido más importante es el llamado clima urbano y su consecuencia “la isla de calor urbana”, donde habitualmente es presentado como microclima. Quizá la mejor manera de definirlo es como un clima regional (mesoclima) o local modificado, dentro del cual se pueden indvidualizar áreas climáticamente diferenciadas (microclimas) en función de los usos de suelo, las calles.....
No es extraño que el término de microclima sea suprautilizado ya que en numerosas ocasiones hay una relación clara con la intervención humana sobre el clima, pero lo que suele suceder es confundir las partes con el todo, el clima regional o local modificado con las partes, los microclimas o climas locales que conforman dicho clima urbano.

Una vez presentados los elementos y las escalas, nótese que no se han desarrollado éstos ni se han explicado las variables fundamentales climáticas, se debe entrar en conocer la relación clima y hombre , más concretamente sobre la actuación del clima en el confort humano, que es sin duda el factor fundamental de la Bioclimatología.

El confort humano que el ser humano percibe en un lugar determinado es muy complejo. La causa está en que intervienen a la vez parámetros y factores diversos (Rafael Serra, 1999).
Por un lado encontramos los parámetros ambientales o de confort, lo que se podría definir como las características objetivables de un espacio determinado, que pueden valorarse en términos energéticos y que resumen las acciones que reciben las personas.
Son parámetros que puedan analizarse de forma independiente del usuario y objeto directo del diseño ambiental. Algunos de estos parámetros son específicos para cada sentido ( térmico, acústico, visual...) y permiten ser calculados con unidades físicas (grado centígrado, decibelios, lux...), otros son los parámetros generales y afectan a todos los sentidos.
En un segundo grupo existen los factores de confort, las características que corresponden a los usuarios del espacio, y que son las condiciones externas al ambiente pero que influyen en la apreciación del ambiente por parte del usuario.

En estas condiciones personales los factores ambientales de confort vendrán determinado por las condiciones biológicas-fisilógicas (no poseerá la misma sensación de frío un esquimal que una persona mediterránea), las condiciones sociológicas (actividad, educación, moda, cultura...) y psicológicas.

En resumen, el confort climático de un ambiente vendrá determinado de la combinación de los parámetros objetivos y los factores de confort personales.
Los climas templados y, sobre todo los mediterráneos, presentan acusados cambios de condiciones a lo largo del año. Esto hace más dificultoso adaptar la arquitectura al clima que en otros climas. ¿Por qué?. Por tener toda la banda de tipos de tiempo (olas de frío, olas de calor, tormentas, períodos de sequía, masas de aire de diversa procedencia y diverso resultado, gotas frías...) a lo largo del año, aunque puedan ser de períodos cortos o cambios repentinos. Es decir, encontramos desde pocos meses fríos, meses intermedios y meses de gran insolación y caldeamiento.


Por todo ello, un buen diseño arquitectónico deberá dar respuesta a un problema de frío en invierno por una entrada de ola de frío siberiana como ser capaz de asimilar la entrada de olas de calor africanas puntuales en verano, que son los dos casos más extremos, y que muestran un intervalo de climatización muy importante.
A todo ello, se le debe unir en ambos casos el problema de humedad, el cual significará un tratamiento totalment distinto si hablamos de climas húmedos o secos.
Es evidente que en los climas mediterráneos son, tal vez, los más complejos de darle una respuesta a las necesidades personales de confort. Se ha de tener en cuenta que el sistema arquitectónico deber ser capaz de dar soluciones flexibles, que puedan cambiar con facilidad su respuesta en función de la circunstancia climática, como son el tipo de tiempo, la estación del año o la hora.
Todo esto, tanto la primera parte del artículo con los elementos y escalas de la climatología, como la segunda parte con la definición del confort humano en factores y parámetros hacen de gran complejidad del estudio climático en la arquitectura.
Lo que es todavía más preocupante es la falta de bibliografía a nivel peninsular sobre este tema por diferentes temas: