Invierno de 1997/8
La Durabilidad Natural de la Madera
Escrito
por Josu Jauregui
El avance de la tecnología y la versatilidad de los materiales, especialmente
la gama de plásticos, hormigón y acero, ha hecho posible que
los sistemas constructivos hayan variado tanto en pocas décadas; y
la disminución del uso de la madera no ha sido ajena a este hecho.
Ha habido. sin embargo , otras facetas no menos importantes que han contribuido
enormemente a la reducción del uso de la madera:
a) La disponibilidad de algunas especies adecuadas de madera de la región ha disminuido.
b) Se ha olvidado casi por completo el conocimiento tradicional acerca del uso de la madera; como consecuencia, se ha desprestigiado la madera, junto con el adobe, aun siendo el material más noble, renovable, sano, sostenible, estético, confortable... de la construcción.
Ciclo
de tala
Nuestros antepasados observaban las estaciones del año, los meses más
favorables (dependiendo de la especie), estudiaban el ciclo de la luna. Se
sabe que la luna influye en la pleamar y la bajamar de los océanos;
también influye en la circulación sanguínea y linfática
de los seres humanos (prueba de ello es el flujo de la mujer en ciclos de
28 días que coincide con el ritmo de la luna). El flujo de la savia
del árbol es semejante a la circulación sanguínea de
los seres humanos. La savia sube por la masa leñosa de la albura del
tronco hacia las puntas de las ramas, y baja por el luber (corteza interior)
a las raíces, en un intercambio constante; por efecto de la fotosíntesis
las sales minerales y las vitaminas de la tierra se juntan con el anhídrido
carbónico del aire, y son transformados en nutrientes esenciales para
el crecimiento del árbol (glucosa, azúcares, almidón,
etc.).
En los últimos meses de otoño, coincidiendo con la caída
de la hoja, la incidencia solar sobre los árboles ha decrecido; llega
el período de hibernación. La circulación de la savia
se minimiza. Si hacemos coincidir el triple ciclo: ciclo solar (noviembre
diciembre, enero) ciclo lunar (cuarto menguante) y ciclo diario (últimas
horas de la tarde), es entonces cuando la actividad de la savia se minimiza
en extremo, hasta ser casi nula; es el momento óptimo para talar los
árboles para su posterior empleo en estructuras, cerramientos, ventanas,
puertas, entarimados, parquet, etc.
El ciclo de tala aquí mencionado es aplicable tanto a los árboles
de hoja caduca como a los de hoja perenne.
En general, esta versión es aceptable, pero no suficiente. Veamos por
que:
Como el clima del planeta está variando sensiblemente, los inviernos
de ahora son más suave, y a veces las temperaturas que reinan no coinciden
con las estaciones correspondientes, hay que estar atentos a qué no
nos sorprendan temperaturas elevadas y la actividad de la savia tome vitalidad.
Aparte del ciclo lunar aquí mencionados hemos de prestar atención
a otros factores que no deberíamos menospreciar.
Cuando la influencia de la luna y cada una de las doce constelaciones de la
bóveda celeste coinciden, hacen incidir directamente sobre el movimiento
de la savia del árbol. La incidencia de la luna en cada constelación
es del orden de dos días o dos días y pico, y cuando coincide
en los signos de fuego y de aire (Aries, Leo, Sagitario, Géminis, Libra
y Acuario) es el momento idóneo para la tala. Por el contrario, en
los signos de agua (Cáncer, Escorpión y Piscis) deberíamos
evitar la tala, y en menor medida en los signos de Tierra (Tauro, Virgo y
Capricornio).
Hay otra versión muy arraigada en la sabiduría popular tradicional
que difiere en parte (contradiciendo o complementando) de lo anteriormente
mencionado. Mientras que los árboles de hoja perenne y de hoja redonda
(haya, aliso, abedul, chopo) se talarían respetando el ciclo antes
mencionado, los de hoja alargada (roble, fresno, manzano, plátano)
se talarían en cuarto creciente.
No tengo ningún propósito de entrar en especulaciones propias
de un estudioso en torno a las contradicciones antes mencionadas; lo único
que puedo adelantar es que tenemos el propósito de que, con el tiempo
estos conocimientos que han estado tan arraigados en nuestra tierra, sean
sometidos al rigor científico en laboratorios. Aun disponiendo de toda
la investigación y la tecnología a nuestro alcance, nuestros
antepasados deberían ser tomados como dignos puntos de referencia.
Protección
Natural de la Madera
Cuanto más savia tenga la madera más nutrientes tendrá
y será más propensa al ataque de los hongos y xilófagos,
donde encuentran el medio ideal para alimentarse y reproducirse.
Cuanta más humedad tenga y menos aireada esté será más
propensa al ataque de los hongos que, en cuestión de semanas y a veces
de días, infectan la madera; esta madera va perdiendo resistencia mecánica,
y a veces resulta inutilizada por completo.
Según datos facilitados por diversos estudios, la madera que contenga
menos del 18% de humedad no es atacada por los xilófagos (a excepción
de la carcoma grande). Se está investigando con madera recién
serrada el "tratamiento térmico", introduciéndola
en calderas especiales con calor y sin oxígeno, y haciendo así
que libere los nutrientes; secándola en condiciones adecuadas, se evitan
los problemas creados por el sistema clásico, se eliminan las tensiones
externa-interna de la madera, provocadas por el secado irregular, logrando
así la estabilidad, durabilidad y protección natural de la madera
Se esperan resultados más satisfactorios que con el secado al vapor
En épocas pasadas era muy empleado el transporte de madera por río;
este hecho favorecía sobre todo a los troncos de origen frondoso. La
corriente de agua arrastraba a través de los vasos comunicantes los
nutrientes del tronco. Efecto parecido se consigue colocando la madera en
estanques y lagos de agua más bien pura.
Síntesis
En síntesis, la madera talada observando el ciclo adecuado favorece
la durabilidad natural de la madera, y mucho más aún si nos
aseguramos de que el tronco permanezca unos cuantos meses más en el
bosque, si después de serrado lo apilamos de manera que esté
bien aireado, con listones, y dejamos que el viento y el calor del sol no
directo vayan secándolo naturalmente, y si además nos podemos
permitir el lujo de secar la madera en un secadero de vapor de agua, y elegir
la especie idónea de madera para cada intervención a realizar
y la protegemos de los agentes atmosféricos con productos naturales
comercializados o de elaboración casera con aceite de linaza, esencia
de trementina natural, resinas y lacas naturales, esencias de arbustos, cítricos
y otras plantas aromáticas, más ceras y otros productos por
el estilo.
Aplicación de protectores naturales
Si compramos la madera serrada y no disponemos de suficiente garantía
de su procedencia, ciclo de tala y cuidados, podemos aplicar un tratamiento
de sal bórax con agua (proporción 1/8), diluyendo la sal en
agua a 90 grados centígrados; se puede aplicar a brocha, pero mucho
mejor resulta su inmersión en una bañera o caldera calentada
a base de gas o de residuos de madera; hay que mantenerla en inmersión
a razón de un minuto por centímetro de grosor; luego se saca
y se deja secar, nunca pegada al suelo, y tapada para que la lluvia no diluya
la cristalización de la sal, pero bien ventilada por los laterales;
dejarla secar varios días o mejor un mes, y volver a tratar la madera,
esta vez a base de aceite de linaza y esencia de trementina (proporción
60/40), acompañada de cáscaras de naranja o hierbas aromáticas.
© Asociación de Estudios Geobiológicos, GEA. Se autoriza la publicación de esta información citando la fuente.