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23 primavera 1998.
la Telefonía Móvil
Conferencia coloquio a cargo de Wulf-Dietrich Rose
Escrito
por Carlota Huidoibro
Coordinadora de la Comisión de Campos Electromagnéticos
En el número
22 del boletín de GEA ya dedicábamos un monogrñafico
sobre la telefonia movil. Coincidiendo con la Asamble ordinaria celebrada
en Benicarló, Wulf-Dietrich Rose, realizó una interesante conferenca
que amplió nuestros datos sobre el tema de la telefonía móvil.
Nuestro espacio vital está repleto de señales de radio, tanto
para usos civiles como militares. Proceden de redes de teléfonos moviles,
de trasmisión de datos, de control del tráfico aéreo
y otras instalaciones de radar, de emisoras de radio y televisión,
satélites meteorológicos y de trasmisión de datos, de
satélites de vigilancia con fines militares, de emisoras de radio de
la Policía, de taxistas y para el control del tráfico rodado,
de walkie-talkies, de puertas de garage automáticas controladas por
radio, de instalaciones electrónicas de vigilancia etc. etc. Todo esto
contribuye a que constantemente, y en todo momento, estemos sometidos a radiaciones
electromagnéticas de alta frecuencia, de una clase e intensidad tales,
como hasta ahora no se habían conocido ni de lejos, y cuyos efectos
a largo plazo - tanto sobre el organismo humano, como sobre la flora y fauna
del planeta - de momento son poco conocidos.
Actualmente, y al igual que en el resto de Europa y del mundo civilizado,
se está implantando en España con gran fuerza desde 1997, el
teléfono movil digital o GSM y las compañías explotadoras
de dicha telefonía están desarrollando a marchas forzadas las
correspondientes redes de repetidores, mediante la colocación de antenas
zonales en los tejados de las zonas urbanas. Todo ello sucede ante la pasividad
de los Poderes Públicos, que no han legislado nada al respecto, y que
siguen ignorantes de los riesgos que estas radiaciones suponen para la salud,
dejando en manos de organismos internacionales de más o menos prestigio
y muchas veces formados por grupos de intereses, el establecimiento de unos
valores máximos permitidos totalmente inoperantes por lo desorbitados
.
El BfS, Organismo Federal (alemán) para la Protección contra
las Radiaciones, prevee para los próximos años un fuerte incremento
de teléfonos moviles en todo el mundo, con el consiguiente aumento
de las radiaciones de alta frecuencia a la que estaremos sometidos cotidianamente.
En caso de existir un riesgo real para la salud, - sigue diciendo - este fenómeno
afectará a grandes masas de la población.
Existen claros indicios de que las radiaciones emitidas por los telefónos
y las estaciones de telefonía movil son altamente perjudiciales para
la salud. Se trata de radiaciones de alta frecuencia, del rango de las microondas,
que emiten información pulsante modulada a baja frecuencia, la cual
- como se ha demostrado experimentalmente y sin lugar a dudas- interfiere
en los principales procesos metabólicos de los seres vivos.
También a nivel cotidiano, cada vez se da más el caso en Alemania
de personas que ven afectada su salud, al poco tiempo de haberles instalado
una antena repetidora de telefonía movil cerca de su casa, cuando antes
habían estado viviendo sin problemas en el mismo sitio, incluso sometidos
a ondas de radio y TV, sin haber tenido esta clase de problemas.
Los trastornos que se presentan en las personas afectan al sistema vegetativo,
la presión arterial, trastornos del sueño, alteraciones coronarias
etc. etc., y en las granjas en cuyas cercanías se instalan antenas
es frecuente el nacimiento de animales con alteraciones congénitas:
2 cabezas, 5 patas etc.
Rose ha constatado que del total de la población sometida a radiaciones
de alta frecuencia, un tercio sufre severos trastornos de salud, otro tercio
también padece problemas, pero de carácter leve, y el último
tercio no se ve afectado.
El riesgo de padecer los efectos de las altas frecuencias (teléfono
y antenas móviles, pero también radar etc.) depende de la distancia
a la que viva la persona de la instalación, de la potencia de la emisora
y orientación de la antena, y no en memor medida, de sus condiciones
físicas y edad, ya que es mayor para las personas enfermas del corazón
y de más edad.
Lo cierto es que la exposición continuada durante largos periodos a
CEM fuertes, de alta y baja frecuencia, si bien de momento puede no provocar
efectos, a la larga y al cabo de aproximadamente seis meses - dependiendo
del tiempo de exposición e intensidades - puede generar unos efectos
tipo sensibilización, que se manifiestan en el afectado como reacciones
alérgicas y eritemas cutáneos, con sensación de ardor
intenso en la piel.
¿Cómo se explican científicamente todos estos efectos,
fácilmente constatables?
Pues quizás se podría explicar porque sucede que en los últimos
tiempos se están estableciendo más y más fuentes productoras
de impulsos electromagnéticos de origen técnico, en unos rangos
de frecuencias e intensidades, o allí donde la naturaleza originariamente
había reservado las radiaciones de rango inferior a la luz visible
para regular los procesos vitales involuntarios.
Aunque se dé por sabido, hay que repetir que todos los procesos vitales
son regulados por señales electromagnéticas tan tenues, que
su intensidad no es medible por aparatos electrónicos. Esto vale para
todos los procesos involuntarios del cuerpo, así como para las funciones
del sistema nervioso vegetativo, el sentido de la orientación y el
reloj interno, motivo por lo que la distorsión de los campos
electromagnéticos naturales y las interferencias en su modo de operar
sinérgico, provoca y favorece una gran variedad de los llamados trastornos
funcionales.
Todavía hoy en día no se comprende totalmente el mecanismo de
actuación de los CEM sobre el organismo, pero lo cierto es que existen
unos determinados modelos de funcionamiento de la máxima importancia.
Al parecer, los campos eléctricos y magnéticos afectan de modo
complejo a los procesos básicos de la célula, y muy especialmente
a nivel de membrana celular, ya que ésta tiene un papel primordial
en la comunicación intercelular, y ello explica el hecho de que los
CEM afecten fundamentalmente a la división celular, al sistema nervioso
y a la actividad cerebral. Sigue siendo muy dificil valorar, hasta qué
punto tales alteraciones a nivel celular influyen negativamente en el estado
general de salud de una persona. A nivel científico, hay sospechas
- pero todavía no existen evidencias - de que los CEM pueden ser la
causa de muchas enfermedades del desarrollo, todavía sin aclarar.
A medida que se instalan más y más antenas de telefonía,
emisoras de alta frecuencia, la población se pregunta sobre sus posibles
efectos secundarios.
Y es que durante mucho tiempo se ha olvidado hacer investigación seria
sobre este tema. En Alemania, la norma DIN sólo tiene en cuenta los
efectos térmicos sobre el organismo de los CEM, pero no los otros efectos
atérmicos, que pueden ser mucho más graves.
Partiendo de los conocimientos científicos actuales, deben diferenciarse
netamente dos tipos de efectos de los CEM sobre el organismo: Por un lado,
existen los efectos térmicos, los cuales se tienen en cuenta al establecer
los valores máximos aconsejados: así p.e. la norma DIN VDE 0848
establece una densidad de flujo máxima de 0,45 miliWatios/cm2 para
las frecuencias de 900 Mhz (telefonía movil). Por el otro, están
los efectos atérmicos, que no se valoran, y que se producen a niveles
energéticos muy por debajo de los valores que se aconsejan como máximos,
si bien con efecto ventana.
Mientras que los efectos térmicos son fáciles de reproducir
experimentalmente, en los efectos atérmicos se dan reacciones totalmente
nuevas y hasta cierto punto, inexplicables para la ciencia actual: Tal ocurre
con los llamados efectos ventana, puestos de manifiesto en España
por las investigaciones de la Dra. Jocelyn Leal, del Hospital Ramón
y Cajal de Madrid, según lo cual, los efecto biológicos de las
radiciones de HF no son continuos ni proporcionales a la intensidad o frecuencia,
sino que existen determinados rangos concretos o agujeros, en los que los
efectos son claramente mucho más significativos que más arriba
o por abajo de los mismos.
Efectos atérmicos
Durante mucho tiempo, la ciencia creyó que las radiaciones de alta
frecuencia, por ser tan débiles y no calentar los tejidos, no producían
efectos de ninguna otra clase. Hoy se sabe que esta suposición es incorrecta
y a densidades de flujo muy inferiores a las necesarias para producir efectos
térmicos se han observado multitud de otros efectos en radiaciones
de alta frecuencia.
Los científicos hoy en día aceptan generalmente los efectos
no térmicos a nivel celular. Unicamente existe discrepancia acerca
de si pueden producir daños en la salud de todo el organismo, dado
que existen mecanismos de control del organismo que tienen la función
de impedir que cualquier trastorno a nivel celular se manifieste de forma
global como un daño para la salud.
La Comisión (alemana) para la protección contra las Radiaciones
(SKK 1992) dice acerca de los daños no-térmicos: Hace
aproximadamente 15 años que se informa en la literatura científica
sobre efectos determinados no causados por calentamiento. Cuando una radiación
de alta frecuencia está modulada en su amplitud con otra frecuencia,
pueden aparecer efectos de campo, no observados en las radiaciones no moduladas.
Mayormente se trata de alteraciones en la permeabilidad de la membrana celular.
Así, p.e., con una radiación de alta frecuencia de 147 Mhz,
modulada con frecuencias de 6 a 20 Hz, se constató en cultivos celulares
que la salida de calcio aumentaba significativamente en un 10-20 %. En conjunto,
se constató que existe una relación compleja de dichos efectos
con las intensidad y la frecuencia, resultando que hay determinadas frecuencias
que son especialmente efectivas. Es lo mismo que afirma la investigadora
española en el Ramón y Cajal, ya mencionada, Dra. Jocelyn Leal.
Efectos sobre la actividad cerebral
A principios de los años 70, Adey, Gavalas-Medici y Bawin constataron
que una radiación modulada a 147 Mhz y una intensidad de campo de únicamente
1 miliWatio/cm2 y a unas frecuencias de modulación concretas, era capaz
de alterar fuertemente el EEG de un gato (según Brodeur 1989). Mas
tarde, Adey constató que los cerebros de pollos sometidos a una radiación
de 147 Mhz y modulaciones entre 6 y 20 Hz aumentaban el flujo de calcio hasta
un 20%. Los máximos efectos se mostraban a 16 Hz: entre 0,1 y 1,0 mW/cm2
, el flujo de calcio aumentaba de forma significativa, mientras que de 0,5
a 5,0 mW/cm2 se reducía significativamente (Adey 1981).
Los resultados demuestran que la radiación modulada de alta frecuencia
produce alteraciones en el cerebro, especialmente cuando las frecuencias de
modulación se hallan en las frecuencias de funcionamiento del propio
cerebro.
Efectos sobre el comportamiento
En una serie de experimentos con animales, se observaron cambios en el comportamiento
de los mismos por debajo de los efectos térmicos, a partir de aproximadamente
0,01 mW/cm2. En dichas pruebas se comprobó repetidamente que el efecto
biológico de las radiaciones pulsantes de alta frecuencia es mucho
mayor que el de las mismas radiaciones no-pulsantes.
En ese sentido, Frey (1988) informa sobre los efectos de microondas pulsantes
sobre la actitud de huida de los animales, a partir de 0,2 mW/cm2. Otros investigadores
del comportamiento han sido Hunt y otros (1975), Seaman y otros (1981), Servantie
y otros (1977) y Baranski (1976). Lynch y Baudry (1984) sostienen la tesis
de que la capacidad de retentiva o memoria puede verse afectada por las pulsaciones
de alta frecuencia descritas.
Formación de tumores
Una serie de experimentos en células y también en animales vivos
prueban que las radiaciones de alta frecuencia pueden causar posiblemente
cáncer. Según el INFORME NCRP de 1986, las ratas presentan un
incremento de tumoraciones si son expuestas a radiaciones de microondas pulsantes
(2,45 Ghz) con 0,5 mW/cm2. Los experimentos con cultivos celulares, realizados
igualmente a 2,45 Ghz, muestran igualmente un incremento de 3,5 veces de la
tasa de transformación (Balcer-Kubicek y otros (1985).
Keilmann y Grundler constataron en sus experimentos con cultivos de levaduras
que se producían fuertes variaciones en la tasa de division celular,
tanto aceleraciones como retrasos, los cuales dependían grandemente
de la frecuencia utilizada, y de la que eran un efecto de resonancia. Según
Kühne (1989) también parecen producirse efectos mutágenos
a densidades de flujo inferiores a los efectos térmicos, comprobándose
que el ADN absorbe la radiación de alta frecuencia
(Edwards y otros 1983, Swicord/Davis 1982). Liboff y Homer (1983) observaron
un incremento en la síntesis del ADN.
Sistema inmunitario
Szmigielski y otros (1988) muestran un panorama de los estudios realizados
acerca de los efectos de las altas frecuencias sobre el sistema inmonológico.
En ellos se reseñan efectos consistentes en p.e. una estimulación
o una inhibición del sistema. Szmigielski indica los siguientes parámetros:
- A partir de 1mW/cm2 en experimentos con cultivos celulares se encuentran alteraciones en los valores de linfocitos y granulocitos, en relación con efectos ventana.
- Entre 1 y 5 mW/cm2 en experimentos con animales, se constatan alteraciones en el nivel de anticuerpos y en la actividad macrófaga.
- En experimentos con animales a largo plazo (de 1 a 3 meses), es suficiente 0,5 mW/cm2 para desencadenar efectos en el nivel de los anticuerpos y en las cifras de los granulocitos.
Szmigielski y otros (1988) hablan de una reacción bifásica del
sistema inmunológico expuesto a radiación de alta frecuencia:
Después de una primera exposición única o de varios días
seguidos de exposición, se produce una estimulación del sistema
inmunológico hormonal. Si la exposición a altas frecuencias
se mantiene durante algunos meses, o si la intensidad aumenta, se produce
una paulatina inhibición - si bien reversible - del sistema inmunitario.
Frey (1988) informa de efectos de la radiación de alta frecuencia sobre
los neuropéptidos, lo cual, a su vez, produce efectos neuroendocrinos
y trastornos en la conducta. Frey llega a afirmar que la radiación
de alta frecuencia afecta a la red sicoinmunoendocrina, la cual vincula estrechamente
la conducta con el sistema nervioso central y las estructuras neuroendocrinas.
Terapias médicas aprovechando los efectos no térmicos
En los paises del Este Europeo, existen cerca de 80 clínicas que desde
hace años aplican los efectos no térmicos de la radiación
de alta frecuencia con fines terapéuticos, en los tratamientos de infarto,
tensión arterial alta, asma o también en las depresiones. Se
utilizan densidades de flujo de no más de 1mW/cm2, que a menudo se
aplican a pequeñas superficies de unos pocos milímetros cuadrados.
La irradiación de determinados puntos de acupuntura consigue subir
el nivel de Interferón de enfermos de cancer en un 40 hasta un 60%.
También se emplea con éxito desde hace decenios para el tratamiento
de heridas y en ortopedia.
El científico armenio Avakian, del Instituto para Física de
Telecomunicaciones y de Electrónica, considera probada de forma indubitable
y repetida los efectos no térmicos, si bien no se ha podido aclarar
debidamente el mecanismo de acción. Se sospecha que el vehículo
de producción del efecto es el efecto dipolo de las moléculas
orgánicas, que las hace orientarse y girar bajo un campo eléctrico.
Se han observado principalmente efectos en el mecanismo de transporte del
sodio y el potasio a través de la membrana celular (Funkschau 22/1992).
Según Avakian, la llamada terapia de resonancia por microondas (MRT)
obtiene los mayores efectos en los rangos de frecuencias de 40 a máximo
80 Ghz.
Si en su utilización médico-terapéutica se obtienen efectos
espectaculares, con mayor razón, en los supuestos de irradiación
permanente incontrolada, hay que temer que se produzcan daños para
la salud. !
Otras investigaciones
Actualmente se llevan a cabo en Alemania diversas investigaciones con el propósito
de aclarar las dudas planteadas sobre los efectos que pueden producir las
crecientes redes de telecomunicaciones. Son de destacar las pruebas realizadas
por el Profesor Dr. med Lebrecht von Klitzing, de la Universidad de Lübeck.
La prueba consistió en someter la cabeza de unos voluntarios a una
radiación de alta frecuencia, con modulación pulsante de baja
frecuencia, como la que se puede hallar en un radio de un kilómetro
de una estación emisora de telefonía móvil.
Las densidades de flujo utilizadas eran aproximadamente de un milésima
del valor mínimo de la norma DIN VDE 0848. Klitzing constató
una alteración fuerte y reproducible de los correspondientes EEG. Así,
p.e. una HF modulada a 217 Hz modificó las ondas de 10 Hz del EEG.
Klitzing dice: Las investigaciones indican que la estimulación
periódica producida por la frecuencia pulsante de los teléfonos
digitales obtiene una respuesta a nivel biológico. Hay indicios concretos
de que la impresión periódica a baja frecuencia de un determinado
esquema o modelo, es almacenado como información por los sistemas biológicos,
que lo conservan aún después de haber cesado la exposición.
Klitzing no encontró una relación lineal entre efecto y dosis,
sino, - otra vez - marcados efectos ventanas de energía,
es decir, en determinados rangos sucede algo; por debajo no sucede nada, y
más abajo, vuelve a suceder.
Numerosas investigaciones de conocidos institutos internacionales han demostrado
que la exposición a radiaciones de alta frecuencia - aunque sea a densidades
de flujo que están muy por debajo de los actuales valores orientativos
de la norma DIN VDE 0848 - tienen efectos biológicos y pueden causar
daños en la salud. (Fuente: Wulf-Dietrich Rose en Elektrosmog-Elektrostress)
- A densidades de flujo de únicamente 0,0001 microWatio/cm2 y a distintas frecuencias se han podido medir alteraciones en la permeabilidad de la membrana encefálica al flujo de los iones calcio.
- El efecto es especialmente intenso cuando se producen pérdidas de calcio en el líquido que rodea el cerebro. En el cuerpo humano hay toda una serie de procesos metabólicos importantes que dependen de los iones Calcio, y por lo tanto todos ellos se ven afectados.
- Así por ejemplo, en la secreción de líquidos hormonales que facilitan la retrasmisión de las estimulaciones nerviosas;
- Trastornos en el funcionamiento cerebral y otras modificaciones patológicas cerebrales;
- Debilitamiento del sistema inmunitario;
- Aceleración del crecimiento de células cancerosas, especialmente en tumores cerebrales;
- Trastornos en la conducta de hombres y animales;
- Alteraciones en la información genética; modificaciones genéticas y malformaciones;
- Como sea que la capacidad conductora de impulsos de los nervios queda afectada por la acción repetida y constante de los campos electromagnéticos de HF y baja intensidad, se altera la capacidad de transmitir información y automáticamente, también los procesos naturales en todo el organismo se falsean, inhiben y alteran .
- Varga, experto en Elektrosmog, del Instituto de Higiene de Heidelberg (Alemania) constató que en los huevos de pollo expuestos a HF de 1,5 Ghz y 0,1 - 3,0 mW/cm2 se produce un incremento significativo de malfornaciones y de embriones que mueren en el huevo. De los resultados obtenidos, Varga deduce que las densidades de flujo superiores a 1,5 mW/cm2 pueden dañar también el material embrionario humano y propone que se fije el límite de seguridad en 0,15 mW/cm2, lo cual está muy por debajo de la norma DIN.
La
densidad de flujo de 0,0000001 microwatios/cm2 es el valor mínimo,
en el que todavía se ha podido constatar un efecto o reacción
fácilmente reproducible en un amplio rango de frecuencias. Si partimos
de la base de que toda reacción produce un efecto stress - aunque sea
mínimo -, entonces resulta que incluso esta dosis de radiación
tan mínima puede implicar ya un sobreesfuerzo del organismo, aunque
la misma no produzca daños.
Los resultados de los investigadores alemanes Bert Sakmann y Erwin Neher,
que recibieron el premio Nobel de medicina en 1992, suministran nuevos conocimientos
acerca de cómo los delicados procesos bioeléctricos en el cerebro
y en el sistema nervioso son inhibidos y alterados por influencias medioambientales
de campos electromagnéticos técnicos. Ambos científicos
demostraron a lo largo de investigaciones de varios años, que todas
las funciones de nuestro organismo son reguladas mediante inimaginables, a
fuerza de débiles, corrientes eléctricas. Las alteraciones de
estos procesos bioeléctricos por ingerencias externas de CEM alteran
mayormente las funciones cerebrales, como ocurre de forma muy acusada en el
caso de la enfermedad de Alzheimer.
Conclusiones
Las investigaciones expuestas hablan claramente de gran número de efectos
no-térmicos. Dichos efectos no se limitan de ningún modo al
nivel celular, si bien es a este nivel donde existen más pruebas.
Los estudios epidemiológicos relativos a cáncer y sistema inmunitario,
actividad cerebral y modificaciones del comportamiento nos indican que los
efectos no-térmicos pueden muy bien manifestarse como daños
en la salud, aunque los mecanismos todavía no se entiendan completamente.
Como los efectos solo se producen en determinadas y concretas ventanas
de frecuencia y amplitud moduladas, es imperativamente necesario aclarar cuales
sean las ventanas que producen efectos sobre los componentes celulares
y la actividad cerebral del organismo humano, con el fin de p.e. evitar las
correspondientes frecuencias de modulación en la tecnología
de telecomunicaciones.
Conforme al actual estado de conocimientos, hay que partir del hecho de que
los efectos no-térmicos de CEM de alta frecuencia y pulsantes son perjudiciales
para el hombre. Esto es aplicable a la radiación de la telefonía
móvil digital, que al parecer es especialmente efectiva a nivel biológico.
Por último, hay que ser conscientes de que los efectos de los campos
electromagnéticos sobre el organismo son el resultado de una sinergía
en la que intervienen otros factores de riesgo, intoxicación o stress,
y que la conducta adecuada debería encaminarse a disminuir a niveles
aceptables todos y cada uno de los dichos factores, y no solo uno de ellos,
como pueda ser los CEM de HF.