En la página web de MICROWAVE NEWS que traduzco a continuación aparece pormenorizadamente reflejada otra forma más de manipulación de la opinión pública... y de corrupción de las instancias de poder. Pido disculpas por no entender todas las siglas.

Julio Galindo. jgalindo@accesosis.es

NOVIEMBRE/DICIEMBRE 2000


PANORÁMICA DE NOTICIAS


La Política de la Información: Salud Pública versus Control Privado.

 

El viejo dicho de que "La información es poder" es particularmente cierto para la investigación sobre teléfonos móviles y salud.

Imaginemos que se demostrara concluyentemente que la radiación de los teléfonos inalámbricos provoca cáncer. Demorar la noticia sólo seis meses podría costar billones de dólares. Y como muestran los debates sobre el tabaco y el calentamiento global, las empresas no están dispuestas a aceptar pasivamente los hallazgos de la ciencia cuando les golpean en su línea de flotación.

Lo que es bueno para la cuenta de resultados no siempre es bueno para la salud pública. Y ese es un conflicto que se desarrolla cada día, con pequeños incrementos, a cámara lenta, en formas que pueden no ser dramáticas pero que sí son de efectos corrosivos.

Tomemos como ejemplo el trabajo de los doctores Christian y Hella Bartsch, costeados por Deutsche Telekom (DT). Su primer experimento arrojó resultados importantes e hizo olas entre el personal de las industrias inalámbricas. Se le consideró una pieza clave para las replicaciones pagadas por la industria, merecedor de no menos de cuatro estudios de seguimiento, dos en los laboratorios Bartsch y dos en algún otro sitio. Pero a pocas personas se les permitió conocer lo que es estudio original encontró.

Se excluyó al público, así como a la mayoría de la comunidad científica. Sólo DT tuvo acceso a los datos, que compartieron con pocos más. Aunque el experimento se completó hace casi dos años, tanto DT como los doctores Bartsch se han negado a decir nada sobre los resultados o incluso a describir el protocolo del estudio. Si no hubiese aparecido un resumen en la página web de la OMS, aún estaríamos sin tener ni idea de lo que encontraron.
No había razón para mantener esta información en secreto. Ahora nosotros hemos perdido año y medio en lo que otros investigadores podrían haber usado este conocimiento para agudizar más sus propias investigaciones. Y claramente, la cuestión de los efectos sobre la salud de los inalámbricos es demasiado compleja para que la resuelva un sólo laboratorio trabajando aisladamente.

Pero cuando la industria tiene conocimientos pioneros de los resultados de investigaciones, tiene más poder para decidir lo que ha de venir a continuación. Los departamentos PR (?) tienen tiempo para ingeniárselas acerca de cómo girar los resultados y dar forma a la opinión pública. ¿Recuerdan el memo de Motorola sobre los "juegos de guerra de Lai-Singh?. Véase MWN,J/F97 - Microwave News, Enero/Febrero/97). Esto a su vez afecta a las decisiones políticas sobre el ritmo y subvención a la investigación.

El manejo de las empresas a veces se inmiscuye en la redacción de documentos publicados. En 1998 el doctor Michael McIvor dijo a Microwave News: "Cuando Sensormatic vio un adelanto del resumen, quisieron que modificase la redacción" (Ver página 16 y MWN,N/D98 - Microwave News, Noviembre/Diciembreí98).

Al igual que los doctores Bartsch, el doctor Ross Adey ha observado un efecto inhibidor de tumores a partir de una señal de teléfono digital. El intento de Motorola de limitar la discusión de Adey sobre este hallazgo fue el contenido del encuentro de BEMS de 1996 (Véase MWN,J/A96 - Microwave News, Julio/Agosto/96).

¿Tuvo DT algo que ver en la demora de la publicación del estudio Bartsch? Desgraciadamente, la compañía no tiene el récord de apertura y transparencia, de forma que puede que nunca lo sepamos. DT ha sido una de las firmas más secretistas de la industria de la telefonía móvil, quizá sólo sobrepasada por France Telecom. La consecuencia inevitable es que los periodistas y el público no están seguros de cuándo se puede confiar en las declaraciones de la industria.

Un relato de los intereses creados en este caso no estaría completo sin mencionar el papel del Dr. John Moulder. La revista a la que se remitió el estudio Bartsch es Radiation Research, una de las principales en lo concerniente a estudios sobre la salud y radiofrecuencias o microondas, y Moulder es el editor asociado, con responsabilidad de primer orden sobre las radiaciones no ionizantes. No obstante, Moulder también es un consejero pagado por la industria inalámbrica de varios países.

Esto son intereses creados "puros". Ya es bastante malo que Moulder reciba dinero de la industria de la telefonía móvil mientras actúa como guardián de la información científica. Pero es peor que esto le dé ventajas a la industria. ¿Alguien piensa que Moulder no tira de su acceso privilegiado a la investigación cuando actúa como consejero de la industria? ¿De alguna forma "olvida" los hallazgos de un estudio que el resto de nosotros no puede leer hasta dentro de un año? Nosotros lo dudamos.

Las revistas médicas y científicas tienen standards estrictos sobre desvelar posibles conflictos de intereses para los autores de los documentos de investigación. Radiation Research debería al menos aplicar los mismos principios a sus editores. Nosotros sugerimos ir más allá. Desvelar conflictos de intereses es bueno. No tenerlos es mejor.

Las compañías de teléfonos móviles y sus consejeros no deberían tener un conocimiento adelantado de los resultados de las investigaciones. Nosotros necesitamos un campo de juego parejo en el acceso a la información. Mientras no lo tengamos, los intereses privados continuarán teniendo una ventaja nada saludable.