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Sin salir de la puerta se conoce el mundo. Sin mirar por la ventana se ve el camino del cielo. Cuanto más lejos se va, menos se aprende. Así,
el sabio, no da un paso y llega, no mira y conoce, no actúa y cumple. LAO TSE |
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El
Feng Shui debe ser divulgado, quitándosele el tupido velo de la
superchería y de la superstición. El
Feng Shui, debe de ser una mezcla de paisajismo, urbanismo, mejora de la
calidad biótica del ambiente, arquitectura holística, bioconstrucción,
comodidad, decoración interior adaptada a la psicología de sus
habitantes, orden, limpieza, pero por encima de todo, medicina
vibracional del hábitat. (Radiestesia) El
Feng Shui debe buscar el equilibrio entre la conciencia, el paisaje y
todas las formas del lugar. Dice
las viejas tradiciones, que el Feng Shui se desarrolló en la antigua China a
orillas del Río Amarillo. Su
principal preocupación era proteger a las personas de los vientos dañinos
y de las aguas indomables. “Viento y agua; fluidos húmedos y secos”. Ham,
simboliza la captación de las energías celestiales y Yu representa
el vínculo de unión existente entre las energías telúricas, los
seres vivos y el universo. Este
concepto, nos crea una imagen nítida del método a experimentar para
acercarnos a la visión original del conocimiento Feng Shui, lo que nos
conduce a comprender los primordiales lazos de unión energética que
deben existir entre el planeta tierra y el cosmos. Acercarse a la idea original del Feng Shui, es atravesar una puerta misteriosa que nos adentra de lleno en el cosmotelurismo y la geobiología, como un extraño Némesis existencial que nos enfrenta de lleno con lo que nunca tuvimos que olvidar. A
medida que la sociedad creció en tamaño y complejidad, el Feng Shui
perdió su valor inicial, preocupándose de aspectos fuera de su
contexto original, como son la fertilidad, la fama, la fortuna, el
destino, los hijos, el matrimonio y demás cosas parecidas. El saber de las corrientes filosóficas del Confucianismo y el Taoísmo, manantiales de sabiduría y de conocimiento, nunca tuvieron que ser separadas del viejo arte de los geomantes del Feng Shui. Inevitablemente
los expertos en Feng Shui de la antigüedad, debido al egoísmo innato
en toda naturaleza humana, fueron muy celosos y suspicaces de su
conocimiento y no enseñaron todo lo que sabían a sus discípulos. De
este modo, parte del conocimiento del Feng Shui se degeneró rápidamente y la
ignorancia y la superstición se adueñaron de este arte milenario. El
hombre como fragmento del universo en el que vive y se halla inmerso, debe
respetar siempre a la Madre Naturaleza. Confucio nos enseñaba en su
filosofía, que el ser humano debe proteger siempre el medio ambiente
que le rodea. El
destino de un hombre, es influenciado por las energías del Cielo y la
bondad de la Tierra, pero sobre todo por los meritos de su propio corazón.
Si
un hombre hace las cosas adecuadas en el momento correcto y el lugar
apropiado, caminará en armonía con el universo, será feliz y
bienaventurado. Por
el contrario, si esto no es así, encontrará infortunio y desdicha y su
vida se convertirá en un calvario de mal “Feng Shui”. La
naturaleza original del hombre, es simplemente encontrar un lugar en
armonía con el entorno que le rodea, donde poder vivir, crecer y
desarrollarse tanto en el ámbito espiritual, como antropológico y
social. La
sabiduría oriental utiliza la palabra "Qi" o “Chi” para
designar la energía que todo lo inunda. El Qi, puede existir en forma de
materia pura o de energía sutil, o quizás formar parte de una
combinación de ambas. Por consiguiente, el Chi puede ser unas veces
visible y otras invisible o intangible. Lo
mejor es cambiarle simplemente el nombre y llamarle “Prana” o energía
vital, como se le ha conocido desde tiempos pretéritos... El Prana es
el aliento de vida que todo lo sustenta. El
movimiento de la energía a través de la casa, se ve afectado por las
formas del lugar y los obstáculos que esta encuentra en su camino, pero
sobre todo por la psicología de sus habitantes. El hogar esta formado
por múltiples psico-espacios, unos llenos de vida y de luz, otros de
sombras y de oscuridad... Con
la observación serena y el sentido común, captaremos el “Qi”
visible y con la radiestesia y la intuición el imperceptible a los
sentidos físicos. El
mapa de la casa dividido en nueve sectores, los cinco elementos y sus
correspondientes cinco animales, el espejo bagua, los trígramas, el compás
o la brújula China, etc. en
los tiempos actuales deben ser poco apoco sustituidos por una captación
y armonización intuitiva de las energías del hogar, basada en un
sincretismo entre la conciencia activa, el paisaje y las formas del
lugar. No
debemos olvidar que no es lo mismo el Feng Shui de obra nueva, que el
Feng-Shui de una casa ya construida... En la construcción de una
vivienda holística, altamente espiritualizada, el Feng Shui se
auto-genera a si mismo. El constructor experto en psicogeometría y
radiestesia, logrará una obra perfecta, acondicionada y armonizada para
las conciencias vivientes de los moradores del futuro hogar. Actualmente
podemos ver comunidades de vecinos que están enfrascados en una
disparatada guerra de Feng Shui. Unos se atacan a otros, sin saber lo
que hacen. Todos luchan por poseer la verdad y obtener la esquiva
fortuna, en un mar de energías enfrentadas que desconocen y por
supuesto no dominan. En el mismo rellano podemos encontrar espejos de
diferentes formas, baguas y todo clase de objetos decorativos, usados sin
criterios radiónicos, ni radiestésicos adecuados. Vivimos en occidente, en la vieja Europa de los druidas, zahoríes y geomantes, en un ámbito cultural distinto al de nuestros hermanos orientales. A
través de la vieja Roma y de sus legiones, nos llegó la filosofía y la
cultura helénica repletas de conocimientos heredados de nuestros sabios
antepasados egipcios, grandes maestros en el uso del péndulo, de las
varillas y por supuesto en la armonización de los templos sagrados. Ellos
a su vez bebieron el néctar del conocimiento, de las fuentes
primordiales del jardín de las Hespérides. Donde
ahora solo existen mares, tuvo forma la desaparecida Atlántida de Platón,
civilización-cuna del conocimiento universal y fragua de la cultura
megalítica, desaparecidas quizás, por un golpe de mal “Feng Shui”. Si queremos robustecer todos los aspectos positivos de la vida, y minimizar los negativos usando otras estrategias, practiquemos diariamente la relajación y la ciencia de la meditación, desterremos de nuestra vida todas las supersticiones y conectemos constantemente con la sabiduría del “niño interior”. El
sentido común, es el menos común de todos los sentidos, por lo tanto,
cuando la mente especulativa nos deja de servir, comienzan a tener
utilidad los designios del corazón. Dejémonos
llevar por la intuición y nuestra vida se transformará con el mejor de
todos los “Feng Sui” posibles: El auto-conocimiento de nosotros
mismos y de nuestro propio hábitat. Los antiguos geomantes y zahoríes chinos, sabían lo importante que era evitar las venas del dragón y las salidas de los demonios al construir sus templos, palacios y casas: La red Curry, la red Hartmann, las venas de aguas subterráneas, fallas y corrientes telúricas, no eran para ellos en absoluto desconocidas. En ninguna de las
actuales escuelas de Feng Shui, se enseñan los
principios básicos de la armonización del hábitat, basados en la práctica de la
radiestesia telúrica y de la radiónica Atlante, cuna de la radiónica
egipcia. ¡Observamos el buen Feng Shui que tiene la gran pirámide
de Ghiza! Las ondas de forma que emite siguen activas,
después de transcurridos aproximadamente 11300 años, desde el inicio de su construcción... Lo
primero que se debe tener siempre en cuenta antes de realizar un
proyecto de Feng Shui, es el ubicar todas las camas, lugares de
trabajo y de relax, en zonas geológicamente estables y aptas para el
desarrollo de la vida. Evitaremos situarlas, sobre la vertical de diaclasas, fallas, fisuras, cavidades, venas de agua subterránea, líneas y cruces de la red Curry, cruces de la red Hartmann y alteraciones telúricas en general. El terreno donde vivamos o donde pensemos construir nuestra vivienda, debe de ser geofísicamente homogéneo y estar libre de alteraciones bruscas del gradiente geomagnético terrestre. En
nuestra hogar no deben existir focos de contaminación electromagnética.
Evitaremos las cercanías de torres de alta tensión y los transformadores situados en
los bajos de nuestro edificio. Mantendremos el hábitat lejos de las
temibles antenas de
telefonía móvil y de toda clase de emisores de micro-ondas y de
radiofrecuencias.
Evitaremos
en todo lo posible, la electro-polución generada por los electrodomésticos
de nuestra vivienda. No cabe duda, que existe una incuestionable contradicción en el mundo del Feng Shui, que desalienta a la mayoría de las personas. Bajo mi punto de vista y mi experiencia personal, el Feng Shui es una forma de vivir y armonizar el hogar basada en el sentido común y la intuición. Nada se transformará en nuestra vida, sino realizamos un profundo cambio interior dentro de nosotros mismos. Si esto acontece, entonces un poco de Feng Shui en nuestra existencia, puede llegar a ser recomendable... Alejandro Mir i Flor
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Treinta radios convergen en el centro de una rueda, pero es su vació lo que hace útil al carro. Se
moldea la arcilla para hacer la vasija, pero de su vació depende el uso de la vasija. Se abren puertas y ventanas en los muros de una casa, y es el vació lo que permite habitarla. En el
ser centramos nuestro interés, pero en el no-ser está la utilidad. LAO TSE. |
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