Investigación sobre los efectos de las radiaciones y las zonas geofísicamente alteradas

La Elección del Lugar y los Ciclos de Vida
Escrito por Raul de la Rosa, aparecido en el nš 17.

Este estudio forma parte de una de las trayectorias de investigación que me he propuesto en los últimos años, en este caso en relación a los riesgos que sufre el ser humano en su hábitat. Estos riesgos provienen del desconocimiento de los ciclos y los procesos naturales y a la prepotencia humana de pretender modificar el medioambiente a su capricho, con la vana esperanza de que ello no signifique ningún efecto sobre su bienestar y su salud. Actualmente nos damos cuenta que ello no es así y que cualquier nuevo elemento que introducimos a nuestro alrededor debe ser estudiado y contrastado con anterioridad.

Los estudios epidemiológicos necesitan un largo periodo de tiempo para poder efectuarse, ya que tiene que transcurrir el suficiente tiempo como para que la sustancia o el elemento potencial de riesgo haya efectuado un trastorno evidente sobre los organismos expuestos. Por ello, a pesar de mis escrupulos de trabajar con animales de laboratorio, he decidido estudiar la respuesta al estrés y los movimientos de los ratones en laboratorio, -teniendo en cuenta que en esta investigación los animales no sufrieron daño físico-, así como ciertas pautas sexuales, ya que considero que la importancia de los resultados bien valía la pena para, de esta forma, poder acercar una problemática -en muchas ocasiones desconocida-, al público en general, al cual se le ocultan unas realidades que afectan a su salud sin ser conscientes de ello, negándosele la facultad de libre elección. Tal como sucede en la actualidad con los fumadores que saben el riesgo al que están sometidos, aunque debido a las agresivas campañas de publicidad a favor del tabaco el riesgo queda inconscientemente minimizado.


Desde hace décadas que los estudios epidemiológicos indican la relación entre la exposición a fuentes electromagnéticas de extremadamente baja frecuencia e intensidad y el hecho de elevarse el riesgo de padecer enfermedades, caso de determinados tipos de cánceres y leucemias. Aunque antes de llegar a estas manifestaciones orgánicas existan, anteriormente, otros síntomas precursores que indican la existencia de algún elemento agresivo: insomnio, irritabilidad, cansancio, apatía, hiperactividad, migrañas, depresión, etc. La mayoría de los estudios epidemiológicos se han centrado en la exposición a líneas de alta tensión, aunque no hay que desdeñar la importancia de otras líneas de menor voltaje que, por su proximidad a los edificios (algunas de menor voltaje pegadas a las fachadas o por la azotea, incluso algunas actualmente enterradas), el campo electromagnético que incide sobre ellos es, en muchas ocasiones, superior a los que provoca una línea de alta tensión. Sin olvidar otros focos interiores al propio edificio susceptibles de generar fuertes campos eléctricos y/o electromagnéticos como es el caso de la propia instalación eléctrica de la vivienda que en muchas ocasiones produce campos eléctricos que pueden incidir, sobre todo a la hora de dormir, en los ocupantes de las camas adosadas a la pared. Otras fuentes productoras de contaminación electromagnética son los aparatos y luminarias con transformador (salvo los toroidales): radiorrelojes, luces halógenas, fluorescentes, etc., así como los electrodomésticos con motor giratorio que son los que emiten un campo más intenso, además de que son los que más cerca se utilizan, aunque durante menor tiempo salvo los profesionales que, por el tipo de trabajo que desarrollan, estén sometidos a ellos durante más tiempo: batidoras, secadores de pelo o también lavadoras, lavavajillas, etc. Fundamentalmente, la exposición a este tipo de radiaciones genera una disminución de la eficacia del sistema inmunológico, fenómeno que facilita la aparición de diversos trastornos orgánicos, dependiendo del tiempo de exposición y de la dosis recibida. Aunque hay que tener en cuenta que los efectos de la radiación electromagnética son acumulativos.
Otro fenómeno de gran importancia para mantener la salud, que habíamos comprobado hasta la fecha de forma epidemiológica, es el lugar desde el punto de vista geofísico. Las radiaciones procedentes de la interacción cósmico-terrestre se ven frenadas por la presencia en el subsuelo de corrientes de agua o de fracturas geológicas donde, entre otros fenómenos, se producen variaciones del campo magnético terrestre, mayor ionización positiva o se localiza una mayor condensación de gas radón, que pueden provocar síntomas y trastornos de consideración al reducir la eficacia del sistema inmunológico. Por ello, es conveniente ubicar los edificios o al menos los lugares donde se pasa la mayor parte del tiempo: camas, lugares de trabajo o estudio, etc, en zonas geofísicamente estables y, por tanto, no agresivas para la salud.


Hace pocos días se ha finalizado una de la más ambiciosas investigaciones realizadas en laboratorio. En la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia se ha desarrollado una investigación pionera a nivel mundial, sobre la acción de campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia e intensidad como los producidos por líneas de alta, media o baja tensión o electrodomésticos sobre la acción motora (número de desplazamientos que efectúan los ratones dentro de la caja de experimentación) y el ciclo estral (serie de acontecimientos fisiológicos relacionados con la función sexual que manifiestan las hembras) sobre animales de laboratorio (ratones), a la vez que se estudian los efectos de las zonas geofísicamente alteradas (corrientes de agua subterránea, fracturas geológicas, etc). La ciencia de vanguardia ha dado un paso en el Departamento de Investigación de Biología Animal en este estudio realizado por los profesores titulares de la Facultad de Biológicas Javier Nuñez y Manuel Nuñez (biología animal) y por Raúl de la Rosa (cálculos y control físicos y geofísicos).


Uno de los objetivos del estudio era acercar la problemática y los resultados al público en general, ya que comprendimos que muchas investigaciones con resultados de gran relevancia pasan desapercibidos para los propio afectados al no poder relacionar su problema: síntomas, trastornos o enfermedades con su verdadera causa, aún quedando clara en los resultados del estudio pero difícilmente extrapolable debido al lenguaje y a la terminología empleada, teniendo poco eco en los medios de comunicación. De ahí que se haya utilizado un foco emisor de campos electromagnéticos que fuera usual en muchas viviendas y con un campo relativamente bajo como es el caso de un radiorreloj, intentando, de esta forma, vincular el estudio a la realidad más cercana y que los resultados fueran fácilmente comprendidos por cualquier persona, especialmente por los afectados.


Para los distintos grupos experimentales se utilizaron ratones situados en jaulas de plástico, sometidos a campos electromagnéticos generados por radiorrelojes cuya potencia fue de unos 1000 nanoteslas (nT). Los grupos de control se encontraban en un campo no superior a 400 nanoteslas (nT), por lo que los ratones experimentales están sometidos a una diferencia de unos 600 nT. Por su parte se establecieron dos zonas geobiológicas, una estable y otra inestable, localizadas en distintos lugares del laboratorio de la Unidad Docente de Fisiología Animal. La actividad motora se midió por medio de un Actímetro modular sobre el que se pusieron las jaulas con los animales y, en su caso, los radiorrelojes en los grupos experimentales y, en las mismas condiciones cuando se trató el estudio del Ciclo Estral en las hembras. Los grupos fueron los siguientes:


La actividad motora de los ratones sometidos al campo electromagnético, se valoró tras ser comparada con la de los ratones que forman el grupo control, es decir, ratones que no han sido sometidos a ningún tipo de campo electromagnético. La actividad motora se midió a lo largo de una sesión de 24 horas en el actímetro, realizada durante 7 días consecutivos. Por tanto, para cada grupo se realizaron 7 sesiones de 24 horas cada una. El hecho de que cada sesión sea de 24 horas consecutivas fue para observar posibles desviaciones del ritmo circadiano.


La actividad que muestran los animales depende en gran medida de las circunstancias de su entorno; por ello, se han tomado una serie de precauciones para intentar que esta actividad sea lo más espontánea posible y se obtenga una correcta apreciación del número de movimientos realizados por los animales. Para evitar que los ratones fueran molestados, se encontraban en el laboratorio de Etología, que es una dependencia alejada de la colonia de animales y aislada del resto del laboratorio de la Unidad de Fisiología Animal. Allí, los animales no entran en contacto con otros seres vivos más que con la persona que se encarga de su alimentación y de controlar la lectura del actímetro.


Los resultados, en cuanto al movimiento, indican una diferencia de la actividad global motora en ambas zonas geobiológicas, observándose una baja actividad motora para el grupo control en la zona estable durante el periodo diurno, como era de esperar, pero una mayor actividad para el grupo control en la zona inestable, para el mismo periodo diurno.
En la zona geofísicamente estable (figura 1) observamos la influencia del radiorreloj en la actividad global noche-día. En el periodo diurno, cuando los animales presentan menor actividad, ésta se reduce significativamente en los sometidos al campo generado por el radiorreloj y, contrariamente, se eleva durante la noche en la fase de mayor actividad en comparación con el grupo de control.

Figura 1.

T-RR-N: actividad Total con Radiorreloj en zona Neutra.
T-C-N: actividad Total del grupo Control sin radiorreloj en zona Neutra.
D-RR-N: actividad Día con Radiorreloj en zona Neutra.
D-C-N: actividad Día del grupo Control sin radiorreloj en zona Neutra.
N-RR-N: actividad Nocturna con Radiorreloj en zona Neutra.
N-C-N: actividad Nocturna del grupo Control sin radiorreloj en zona Neutra.


Durante el periodo diurno, los animales que se encuentran en la zona geobiológica inestable (figura 2) presentaron mucha mayor actividad (cuando es un periodo de descanso para ellos, tal como lo efectúan los animales presentes en la zona geobiológica estable).

Figura 2.

T-RR-I: actividad Total con Radiorreloj en zona Inestable.
T-C-I: actividad Total del grupo Control sin radiorreloj en zona Inestable.
D-RR-I: actividad Día con Radiorreloj en zona Inestable.
D-C-I: actividad Día del grupo Control sin radiorreloj en zona Inestable.
N-RR-I: actividad Nocturna con Radiorreloj en zona Inestable.
N-C-I: actividad Nocturna del grupo Control sin radiorreloj en zona Inestable.


Podemos observar claramente como destaca, por su valores de actividad máxima, durante la fase nocturna, el grupo experimental con radiorreloj en zona neutra, obteniendo igualmente, los valores más bajos durante la fase diurna del ciclo. Le sigue en importancia el grupo experimental radiorreloj en zona inestable mientras que los grupos control presentan valores siempre por debajo de los grupos experimentales durante la fase nocturna del ciclo y por encima de éstos durante la fase diurna del ciclo, lo cual indica, sin genero de dudas la influencia del radiorreloj sobre los ciclos de actividad y descanso de los animales.


Al comprobar los valores que adquieren los diversos grupos durante la fase diurna del ciclo, se comprueba como destacan ambos grupos con radiorreloj con respecto a los grupos control. Se observa mucho más claramente los valores mucho más elevados que los obtenidos por sus respectivos grupos control.
Durante el periodo nocturno (fase de actividad), los grupos control alcanzan valores de 40.000 movimientos y ambos experimentales con radiorreloj alcanzan los 60.000 y 70.000 movimientos. Esto indica una mayor excitación durante la fase de actividad (periodo nocturno) en los grupos experimentales con radiorreloj y un claro cansancio (menor actividad) durante la fase de descanso (periodo diurno).


En la zona geofísica inestable observamos igualmente la influencia del radiorreloj en la actividad global noche-día. En el periodo diurno, cuando los animales presentan menor actividad, ésta se reduce significativamente en los sometidos al campo generado por el radiorreloj y, contrariamente, se eleva durante la noche en la fase de mayor actividad en comparación con el grupo de control.
Es de notar que ambos grupos control, tal como se ha comentado anteriormente, presentan los valores más altos de actividad durante este periodo diurno, mientras que los más bajos corresponden a los 2 grupos experimentales con radiorreloj.


Por último, la actividad de los 4 grupos estimados en las dos zonas geobiológicas estudiadas (zona alterada y zona estable), valorando sólo el periodo diurno (8 horas) y el nocturno (8 horas), con exclusión de las 8 horas eliminadas entre intervalos y que configurarían el periodo total (24 horas). Aquí se puede ver claramente la reducción del porcentaje de actividad durante el periodo diurno y el aumento del porcentaje de actividad durante el periodo nocturno presentado por el grupo experimental radiorreloj en la zona geobiológicamente estable, así como en la zona alterada con respecto a sus controles naturales.


En cuanto al ciclo Estral en las hembras (acontecimientos fisiológicos de la función sexual), se aprecian diferencias no muy elevadas pero sí constantes en los distintos grupos experimentales y sus controles naturales, especialmente significativas en la distancia entre Proestros, donde se aprecia una diferencia significativa p<0.05 entre el grupo experimental con presencia de radiorreloj en la zona inestable y su control natural (ver figura 4), indicando con ello un posible efecto de alargamiento del ciclo estral.

Figura 3.

C-N: grupo Control zona Neutra.
RR-N: grupo con Radiorreloj zona Neutra.

 

Figura 4.

C-I: grupo Control zona Inestable.
RR-I: grupo con Radiorreloj zona Inestable.

 

Este efecto de alargamiento del ciclo estral se observa también en el grupo experimental de la zona estable y su control natural, sin ser significativo y con valores algo más bajos pero duraderos. Al igual que lo observado para la distancia entre proestros, se observa para las otras fases del ciclo (distancias entre Estros, Metaestros y Diestros) y, aunque la diferencia no es significativa, siempre es superior y constante en el tiempo, el valor del grupo experimental en la zona inestable con respecto a su control natural y esta zona superior a la zona estable.
Los resultados indican, sin ningún género de dudas la influencia de los campos electromagnéticos provocados por el radiorreloj, sobre un organismo vivo como es en este caso el de un ratón. Igualmente queda patente el efecto que causa la estancia en lugares donde se constatan modificaciones de la radiación natural, provocados por alteraciones geofísicas (corrientes de agua subterránea, fracturas geológicas, etc.), sobre el comportamiento: cansancio, hiperactividad, función sexual, etc, tal como tratamos desde hace años en geobiología, en donde se manifiestan trastornos y enfermedades de amplio espectro, por el hecho de permanecer en un lugar con sus constantes geofísicas alteradas, tal como se demuestra en esta investigación, vanguardista dentro de los medios científicos.
Los efectos que hemos constatado durante años en los estudios de viviendas que realizamos para comprobar su nivel de salubridad, indican una serie de trastornos en la salud de las personas expuestas a variaciones de los valores geofísicos y de la radiación natural producidos por la estancia en zonas inestables o por campos electromagnéticos artificiales que abarcan desde síntomas como el insomnio o dolores de cabeza hasta un aumento del riesgo de padecer cáncer o leucemia. En esta investigación se pone de manifiesto los importantes riesgos que pueden provocar las modificaciones del medioambiente producidas de forma artificial (líneas de transporte eléctrico, aparatos eléctricos, electrodomésticos, ordenadores, radiorrelojes, etc) o de forma natural por modificaciones geofísicas (corrientes de aguas subterráneas, fracturas geológicas, etc) sobre la salud.


Para más información: Raúl de la Rosa.
Tel: (96) 395 19 59