Fluctuaciones energéticas y zonas inestables
Escrito por Mariano Bueno

El debilitamiento o desaparición parcial de la capa de ozono, supondrá un incremento de la radiación recibida por el planeta y por consiguiente, un mayor flujo de energía circulando por sus canales energéticos

Uno de los retos más grandes que se le plantea a quién practica una prospección geobiológica, es la cuestión de si lo que está detectando, permanecerá invariable en el tiempo, o por el contrario se verá sujeto a fluctuaciones sugeridas.

En la práctica cotidiana estas fluctuaciones las tenemos claras en cuestiones como la contaminación electromagnética derivada de una línea de Alta Tensión o un transformador sectorial, cuyos flujos e intensidades electromagnéticas se incrementan o decrecen a lo largo del día, condicionados por el consumo eléctrico y en función del uso de tales instalaciones.
En este caso, sabemos que por lo general son las horas de máximo consumo(mediodía y entre las 8 y las 10 de la noche) en las que la contaminación electromagnética es más intensa.
Pero tenemos claro que no existen reglas fijas, pues algunas líneas de mediana tensión y algunos transformadores, suministran corriente a fábricas o negocios de alto consumo energético (aire acondicionado, cámaras frigoríficas, etc.), con lo que los momentos de mayor incidencia pueden corresponder al horario comercial o fluctuar aleatoriamente, estando condicionados por la puesta en marcha de las máquinas.
Un problema similar pero de mayor complejidad se nos plantea al detectar una "zona geopatógena" o zona de alteración telúrica; Ya que, dependiendo del momento de la prospección notaremos una mayor o menor intensidad energética o alteración.
Y aunque por regla general sabemos que al mediodía (solar) y entre las 2 y las 4 de la mañana, son las horas de máxima incidencia energética; en la práctica existen numerosos factores incidentes que pueden conllevar variaciones energéticas aleatorias en un lugar determinado.
Es conocido por ejemplo, que en los momentos en los que se producen manchas solares y en las horas e incluso días posteriores, toda la estructura geomagnética terrestre se ve fuertemente alterada, produciéndose fenómenos extraños que pueden ir desde el considerable incremento energético de una zona en concreto, hasta la desaparición momentánea de una alteración telúrica o por ejemplo la duplicación de las líneas Hartmann.


Algo similar sucede en los días que preceden a los movimientos sísmicos de gran intensidad (léase terremotos). Todos los que nos dedicamos a las prospecciones geobiológicas hemos podido constatar las dificultades de localizar zonas neutras en esos periodos por aparecer casi todo alterado. La tierra entera está en tensión e intenta descargar sus excesos energéticos soltando la mayor cantidad de energía posible a través de sus canales de circulación preferente. Pero llega un punto de saturación y termina por "reventar". Se producen entonces los desafortunados temblores de tierra en alguna parte del planeta (como sucedió a principios de año en que se sucedieron terremotos en Colombia, Asia y España). No importa mucho donde se produce el movimiento sísmico, lo que nos interesa saber es que antes de que se produzca la tierra está saturada de energía y resultará dificil establecer con claridad las zonas neutras. Podemos sospechar que algo de estas características está pasando cuando constatamos el excesivo engrose de las líneas Hartmann, las cuales pasan de sus 21 cm de espesor normal a más de medio metro e incluso hasta pueden llegar a tener 80 o 90 cm de espesor. Eso se aprecia especialmente por la noche. Son numerosos los casos de personas que se acuestan bien por la noche y a las pocas horas se despiertan con sensaciones desagradables o pesadillas debido al engrose de una línea Hartmann que pasa cercana a la cabezera de la cama.
Todo ello puede desconcertar a un principiante y le puede suponer grandes dosis de inseguridad a la hora de realizar una prospección. Por ello hay que estar atentos a las noticias que hagan referencias sobre tales fenómenos como por ejemplo: los eclipses, las manchas solares, los terremotos y algo tan imprevisible hasta hace poco, como la desaparición de la capa de ozono.
De hecho la capa de ozono realiza una salvadora función de filtro de radiaciones solares duras, como los rayos ultravioleta, por lo que su debilitamiento o desaparición parcial, supondrá un incremento de la radiación recibida por el planeta y por consiguiente, un mayor flujo de energía circulando por sus canales energéticos (venas de agua, fallas, zonas freáticas, líneas magnéticas, etc.).
La fluctuación energética de un determinado lugar a lo largo del tiempo supone un gran reto para quién haga prospecciones de cuyo veredicto derive la ubicación exacta de una cama e incluso de una vivienda.
De hecho existen terrenos y zonas bastante estables energéticamente, en las que las sucesivas mediciones realizadas con el transcurso de los años no han mostrado fluctuaciones notables, permaneciendo bastante invariables las zonas neutras y las zonas alteradas.
Pero por desgracia, existen otros lugares que podemos denominar "inestables", en los que cada vez que "mides" te encuentras con sorpresas desagradables ya que las zonas alteradas "se mueven"; quiero decir que varían de lugar de ubicación o se ensanchan (o a veces decrecen).
Ello supone un serio escollo a la hora de dar recomendaciones, pues el mejor lugar hoy, puede estar alterado dentro de un mes (e incluso pasado mañana).
Este fenómeno es muy frecuente en "zonas freáticas", o sea, en terrenos con una capa freática superficial en donde la presencia de agua está condicionada por épocas de lluvia, sequías o por la cercanía del mar, de un río o de un lago.
También he constatado, que el fenómeno de inestabilidad se aprecia con mayor frecuencia, en los pisos altos de los edificios de hormigón armado y sobre todo en los edificios con estructuras de hierro.
Siendo fenómenos menos apreciables en zonas geográficas cuya estructura geológica es compacta y estable y en los edificios en donde se ha empleado muy poco el hierro u otros materiales ferromagnéticos, así como en las plantas más cercanas al nivel del suelo.
Todo lo expuesto nos plantea la necesidad de profundizar en el tema, si deseamos realizar un trabajo serio y realmente válido. Para ello debemos elegir unos cuantos lugares concretos y realizar un seguimiento regular y periódico de sus alteraciones y de las posibles fluctuaciones. Incluso es bueno tener en casa una zona bien delimitada y diariamente "chequearla" para conocer el estado energético global en el que nos hallamos.
Paralelamente a todo ello, es muy importante el implicar o comprometer a los solicitantes de las prospecciones para que desarrollen su sensibilidad radiestésica y aprendan el uso de las varillas, de forma que puedan por sí mismos controlar las fluctuaciones pasajeras o los cambios de ubicación de una alteración concreta.
En la práctica, de no hacer esto, nos hallamos con que los resultados de nuestro trabajo pueden verse descalificados con el paso del tiempo. Resultando frecuente que a los 3 años de una prospección, a las personas que en un principio les fueron muy bien nuestras recomendaciones, ya no descansen igual de bien e incluso estén padeciendo trastornos a causa de una nueva alteración surgida con posterioridad. A menudo tales personas no solicitan una revisión al mismo prospector, sino que recurren a otra persona, la cual en vista de los planos del primero, deduce que éste era una mal prospector, pues el no coincide en sus mediciones. Ello, aparte de los problemas que conlleva para todo el mundo, resulta preocupante de cara al descrédito general que puede generarse en torno a la Geobiología y a los profesionales de la misma.
Al respecto, reconozco que necesitamos arroparnos en la mayor de las humildades y que nadie se crea ser "El mejor", pues todos estamos (como humanos), sujetos a las leyes de la vida, sobre las cuales do desconocemos casi todo. Nuestro propio estado de ánimo, cansancio o los biorritmos personales, pueden condicionar los resultados de una prospección.
Por lo que una vez más, resaltamos la importancia del seguimiento regular o periódico de los trabajos de prospección, así como la incorporación de unos códigos referenciales que nos permitan conocer si el día o la hora son propicios para realizar correcta y acertadamente la prospección y otros códigos para establecer si el lugar estudiado es estable energéticamente o si su inestabilidad obligará a los moradores del lugar a poner ruedas a las camas para ir recorriéndolas a menudo en busca del buen sitio.
Todo lo aquí planteado, lejos de resultar una limitación (en ocasiones desesperante) debería verse como una excelente oportunidad de continuo aprendizaje y de crecimiento personal. Por lo que, no dudéis en hacernos partícipes de vuestras constataciones al respecto.