La Neutralización
por Raúl de la Rosa
La
neutralización de zonas o factores patógenos es uno de los temas
más controvertidos dentro de la Geobiología y abierto siempre
a la polémica. Cada día van apareciendo más sistemas
neutralizadores en el mercado, la mayoría de ellos absolutamente
ineficaces. Por ello pensamos que, al menos desde nuestra asociación,
deberíamos intentar mantener el máximo rigor posible, y no dejarnos
influir por campañas de ventas más o menos encubiertas, por
afanes de protagonismo o simplemente por nuestro deseo de encontrar alguna
forma para aliviar los malestares que provocan las zonas alteradas.
Por neutralización, en el ámbito de la Geobiología, podemos
entender la reducción o eliminación del efecto de un elemento
perturbador sobre un ser vivo. Defensores de diversos sistemas abogan por
sus excelencias para la neutralización de radiaciones y energías
nocivas, aunque en su mayoría con escaso rigor a la hora de estudiar
las bondades o carencias de su sistema. Dentro del significado de la palabra
neutralización englobamos todos los sistemas cono son las llamados
revitalizadores, armonizadores, acumuladores, desviadores, reequilibradores,
eliminadores, regeneradores, por supuesto neutralizadores, y otras denominaciones
que utilizan los distintos autores para definir el fenómeno que se
produce cuando un factor nocivo deja de serlo total o parcialmente.
En temas .referentes a neutralización, sólo la investigación
y la experiencia son válidas para demostrar las cualidades de cualquier
sistema o método neutralizador, en unas circunstancias determinadas.
Así pues, antes de difundir teorías, generalmente don débiles
argumentos de carácter físico, debería experimentarse
en profundidad sin dejarse llevar por la autosugestión o por mentes
demasiado imaginativas. En muchas ocasiones se pretende dar explicaciones
de carácter físico o material a un fenómeno que suele
tener un carácter puramente mental. pero en el afán de lograr
el respaldo y el aval de bases 'científicas', los creadores de tales
métodos acaban teorizando fuera de la realidad, en contextos de pura
invención. Por lo tanto debemos diferenciar los neutralizadores que
actúan a nivel físico y los que se relacionan con procesos psíquicos,
e incluso mas sutiles. Por otra parte están los neutralizadores que
actúan sobre el elemento perturbador y los que lo hacen sobre la persona
elevando sus defensas contra dicho elemento.
Asimismo se tendrán que distinguir los objetivos a neutralizar: telúricos,
eléctricos, electromagnéticos, radiactividad,... ya que cada
uno se comporta de distinta de distinta manera en su relación con los
sistemas biológicos, e igualmente sus características físicas
son diferentes. Por ello mismo hay que saber cual es el objetivo a neutralizar
y luego buscar la solución apropiada a cada caso, ya que debemos advertir
que no existen las soluciones universales, en contra de la publicidad que
rodea a ciertos sistemas cada día mas de moda, que son mayoritariamente
ineficaces, desde el punto de vista, y a unos precios generalmente elevados
para su nula o escasa efectividad.
Para comprobar la efectividad de un dispositivo neutralizador, podemos realizar
pruebas donde determinamos las variaciones fisiológicas que se producen
al estar sometidos a su influencia. Uno de los tests mas utilizados son las
comparaciones de las curvas de resistividad eléctrica cutánea
realizada con un galvanómetro, también se puede utilizar un
medidor de ondas cerebrales, u otros sistemas que nos indiquen las diferentes
reacciones fisiológicas ante la posible influencia del neutralizador.
Otros elementos de comprobación como la kinesología o la radiestésica
se deben realizar por personas competentes, y en pruebas ciegas, tanto éstas
como las anteriores, donde no se pueda comprobara por los sentidos más
habituales la presencia o ausencia del dispositivo, ya que conviene tener
en cuenta el factor psíquico en ocasiones puede falsear estas pruebas,
ya que si creemos en la bondad del sistema neutralizador, por sugestión
podemos inconscientemente variar nuestras constantes fisiológicas,
por ello es importante realizar las pruebas ciegas.
Saberse rodear de un entorno apropiado o equilibrado para cada uno, ya sea
el color de las paredes, la ropa o los objetos, es importante, mas no debemos
olvidar que el verdadero equilibrio parte de dentro hacia fuera, por lo tanto
nuestro trabajo interior será el que nos haga estar bien en casi todos
los lugares. Esto, evidentemente, no es fácil, pero sí debemos
esforzarnos o dedicar nuestro tiempo a la búsqueda de algo externo
que nos haga estar mejor, también deberíamos intentar poner
parte de esa energía en ser mejores nosotros como seres humanos, ello
conlleva que el equilibrio del entorno evolucione sistemáticamente
con nuestra evolución personal.
Continuamente nos hacen llegar sistemas de neutralización, incluso
de otros países, donde también está de moda su utilización,
y según dicen sus vendedores son una panacea contra las radiaciones
o energías negativas, aunque en la mayoría de ocasiones son
simplemente un engaño, que pueden actuar, en algunos casos, sobre la
psique de la persona actuando incluso favorablemente al producir un estado
inducido por el propio deseo de las personas en creer la veracidad de su publicidad,
esto ocurre durante un tiempo más o menos breve, pero donde seguro
que actúan es sobre su bolsillo.
Con ello, no queremos englobar, ni muchísimo menos, a investigadores
y personas de buena fe que, con absoluta seriedad buscan incansablemente sistemas
de neutralización y que en algunos casos consiguen buenos resultados,
o al menos alentadores.
En todos los casos la colocación de un sistema neutralizador debe ser
efectuado por un experto, si nos decidimos a intentarlo por nuestra cuenta
y riesgo, al menor cambio desfavorable debemos quitarlo del entorno.
Nuestra experiencia personal nos indica que en ciertos casos, alguno de estos
sistemas producen alguna mejoría en personas sometidas a zonas alteradas,
aunque no en la misma medida que si cambian a un lagar neutro, incluso suele
ocurrir que, al pasar un cierto periodo de tiempo, el proceso positivo cese
y se revierta, agudizando aún más el problema. Por lo tanto,
si decidimos la implantación de alguno de estos sistemas, siempre y
cuando no exista otra posibilidad, debemos efectuar un seguimiento y control
de sus efectos. Algo similar a si nos medicáramos: hay que saber las
dosis apropiadas, así como el tiempo y la frecuencia de exposición
más convenientes.
Todo lo que tiene forma emite en mayor o menor medida ondas de forma. Ciertamente
algunas formas geométricas reconducen la energía del entorno
y emiten unos tipos de ondas más significativas para los seres humanos.
Los efectos de las ondas de forma sobre sistemas más complejos como
son los seres humanos, son a veces difíciles de discernir aunque sin
dada ejercen influencia sobre ellos. Sin embargo, como neutralizador de zonas
patógenas, especialmente cuando estas son muy agresivas, son de dudosa
eficacia en términos generales, aunque en un momento determinado puedan
servir de apoyo como terapia alternativa, siempre y cuando se lleve un seguimiento
por un especialista.
La pirámide y el cono, al igual que otras figuras geométricas,
concentran la energía del entorno en ella para remitiría, especialmente
a través de su vértice superior, por ello si está colocada
en un lugar alterado concentrará parte de esa energía pe Judicial
en su interior, de ahí la peligrosidad de permanecer dentro de ella
en estas circunstancias; aunque igualmente puede ser perjudicial estar en
su interior con la cabeza mucho tiempo cerca del vértice, aun siendo
zona neutra, ya que en él se concentra más energía y
una sobreexposición puede crear problemas de cierta -envergadura, como
recordarán las personas que las utilizaron para meditar hace algunos
anos cuando las pirámides estuvieron especialmente de moda.
Tarjetas radiónicas, dibujos radiestésicos, figuras geométricas
(pirámides, cono, dodecaedros...) circuitos oscilantes, piedras preciosas
o semipreciosas, colores... pueden dar buenos o malos resultados según
el azar decida, de ahí la importancia de realizar un estudio en profundidad
del problema y su idiosincrasta por parte de un experto, determinando el sistema
más idóneo, en caso de existir la posibilidad de neutralizar
o al menos paliar la agresión. Aunque personalmente no realizó
ninguna neutralización si existe la posibilidad de trasladarse a un
sitio neutro. En cada caso concreto existen muchos parámetros a tener
en cuenta, al elegir un neutralizador: tamaños, formas, material, color,
así como el lugar o la orientación donde se ha de colocar, o
las horas del día y el tiempo que se deben usar. Por ejemplo, el color
rojo nos puede ayudar a revitalizarnos en un momento dado, pero si pintamos
la habitación donde dormimos totalmente de rolo, al cabo de un cierto
tiempo, este color que nos puede haber ayudado a salir de un problema determinado,
nos puede polarizar al otro extremo, creándonos estados de nerviosismo
o ansiedad. Por ello es importante conocer, en cada caso, los efectos de cualquier
sistema a corto o largo plazo, y prever sus consecuencias con una adecuada
dosificación del tiempo necesario, para no permitir que un efecto inicialmente
positivo se transforme en algo perjudicial. sin embargo dudamos que por sí
solos estos métodos puedan equilibrarnos totalmente ante la presencia
de un elemento perturbador, especialmente si se trata de alteraciones geofísicas
así como de campos eléctricos o electromagnéticos artificiales
de cierta importancia.
En cuanto a determinar radiestésicamente la bondad de sistema neutralizador,
en ocasiones es posible que las defensas del operador ante la agresión
hayan aumentado, pero en muchas ocasiones nos queda la dada de si realmente
las que han quedado neutralizadas son sus capacidades para percibir la alteración,
por pura autosugestión. El verdadero radiestesista puede 'ayudarse'
de sus percepciones físicas, en trabajos de campo, pero siempre prevalece
en él la parte psíquica, que no puede ser engañada por
estos Juegos de magia' o por el deseo de neutralizar un lugar. En un momento
dado, si está o cree que está utilizando sus percepciones físicas,
deberá anularlas y centrarse en lo que realmente es la radiestesia:
un fenómeno psíquico con el que se puede discernir si un lugar
ha quedado realmente neutralizado o atenuado su efecto patógeno, o
por el contrario continua ejerciendo un efecto negativo sobre las personas.
Debemos diferenciar dos tipos de neutralizadores: los que podemos comprobar
por los cambios medibles con aparatos por sus efectos sobre el medio o por
las variaciones' que provoca en las constantes fisiológicas de las
personas sometidas a su influencia, y por otra parte los que tienen unos efectos
más sutiles, y por tanto sólo se pueden comprobar estadísticamente,
o con la experiencia y los resultados.
Si colocamos uno de los sistemas, llamémosles sutiles, anteriormente
citados en un lugar alterado, por ejemplo, por un campo electromagnético,
los aparatos de medición de campos eléctricos o magnéticos,
no detectarán ninguna variación de estas con el neutralizador
0 sin él, y así ocurre con todos los métodos de medición
que la tecnología pone hoy en día a nuestro alcance. A pesar
de que los aparatos o sistemas electrónicos no indiquen siquiera variación,
realmente algo puede haber cambiado, algo tan sutil que nuestros sentidos
habituales no pueden percibir, pero que de alguna forma actúa sobre
los organismos, ya sean animales, vegetales o incluso minerales. Sin embargo
para cada caso, para cada ocasión, los efectos de las energías
sutiles varían, por ello no se pueden sacar conclusiones o normas definitivas,
especialmente cuando se relacionan con el ser humano.
Las plantas son buenas compañeras para convivir con ellas, su presencia
crea una calidad del aire superior, absorben sustancias tóxicas y limpian
el aire de virus y bacterias. Además si su forma, tamaño, color
y olor nos resulta armónico o agradable, su presencia elevará
nuestro tono vital reforzándonos contra las agresiones del entorno.
Por otra parte existe la creencia ampliamente divulgada de que ciertas plantas,
y en especial algún tiempo de cactus elimina o neutraliza distintos
tipos de radiaciones o energías negativas, esto crea falsas expectativas
ya que en ningún momento la radiación electromagnética
de un televisor, por ejemplo, se ve modificado por la presencia de estas plantas,
al igual que la radiación telúrica tampoco sufre ninguna variación.
Sin embargo estas y otras plantas pueden, como comentábamos anteriormente
dependiendo de sus características particulares, sintonizar adecuadamente
con una persona en ciertas etapas de su vida y conseguir elevar su nivel energético,
y por tanto potenciar sus sistemas defensivos permitiéndole una mayor
capacidad de respuesta ante una agresión del entorno. De todas formas
hemos de matizar una vez más que esta relación se muestra generalmente
insuficiente para contrarrestar los efectos perniciosos de una prolongada
estancia sobre alteraciones telúricas o en campos electromagnéticos
artificiales superiores a las medidas límite umbral recomendables.
Con respecto a ciertas mantas, colchones... imanes o corrientes eléctricas
que aparecen en el mercado como solución a los problemas de las zonas
alteradas, hemos de puntualizar que está ampliamente demostrada la
terapéutica a base de imanes o de corrientes inducidas de electricidad
o campos magnéticos, pero, por supuesto. en las zonas del organismo
que en cada caso sean necesarias, así como el tiempo y la intensidad
adecuadas. Por ello no nos parece recomendable utilizar ningún elemento
que provoque variaciones del campo magnético de forma indiscriminada,
y sobre todo durante tantas horas, y en 109 momentos que más necesitamos
acercarnos lo máximo a un entorno lo más natural posible, ya
que se utilizan para dormir. Quizás algunos casos concretos sea favorable,
al menos durante un cierto tiempo, debido a la coincidencia de su problemática
específica con las características del sistema, sin embargo
en general es difícil que esto concuerde.
Otros sistemas que utilizamos personalmente en nuestros trabajos es la neutralización
o atenuación de los efectos de una corriente telúrica específica
en un área concreta, con picas o tubos de cobre clavados en la tierra,
también se puede utilizar para rebajar la dosis de campo eléctrico
que provenga, por ejemplo, de una torre de alta tensión, poniéndolas
entre la torre y el edificio, especialmente si es una vivienda de una sola
planta, ya que las picas derivan a tierra parte del campo eléctrico,
y así no incide directamente sobre ella. Esto es importante si el edificio
es de una o pocas p]antas, por lo que no se reparte el campo eléctrico
entre los diferentes pisos, aunque por supuesto también puede conseguirse
el mismo efecto con un árbol o con una valla. En agricultura hemos
comprobado la efectividad de este sistema, sobre franjas donde no crecía
nada o se desarrollaba el cultivo en menor medida que el resto, a pesar de
los cuidados especiales que en la mayoría de los casos se les suele
dar a estos vegetales con menor desarrollo. Este sistema se remonta a miles
de anos atrás, aún hoy en día quedan gran cantidad de
menhires repartidos por todas partes como una forma antiquísima de
geopuntura, tal vez usados para armonizar energéticamente determinadas
zonas, se ha comprobado que, transcurridos tantos siglos, al quitarlas de
ciertos lugares las cosechas posteriormente han sido inferiores, e incluso
se han registrado movimientos microsísmicos de cierta envergadura.
La pica puede tener aproximadamente entre 1 y 2 metros de largo, del cual
dejamos aproximadamente la mitad enterrada y la otra mitad al exterior, logrando
así la descarga o desbloqueo de una zona excesivamente energética,
aunque en ningún caso se logra con éste u otros sistemas similares
de neutralización rebajar los niveles de radiactividad de una zona.
En este caso es conveniente realizar las mediciones con el geiger repetidas
veces sobre el mismo lugar.
Los circuitos oscilantes pueden servir de ayuda en un momento determinado
como complemento terapéutico o como un elemento de apoyo en una neutralización.
En cada caso, al igual que en todos los sistemas de neutralización
sutiles, realizaremos la elección de los materiales más adecuados,
o de sus dimensiones, orientación, dosis, tiempo... mediante Radiestesia.
Un experto-radiestesista será el único que inicialmente podrá
determinar todos estos parámetros, eligiendo los más idóneos
para cada caso, para cada circunstancia, más tarde la experiencia podrá
orientar en cada caso la metodología más conveniente.
Una vez más insistimos en que la mejor forma de neutralizar, tanto
para nosotros como para la propia tierra, es la de buscar el sitio favorable,
dejando que la tierra utilice esos lugares para nosotros negativos, así
como para la mayoría de los procesos biológicos, como puntos
de descarga de sus tensiones internas.
Hemos nombrado en alguna ocasión anterior la posición más
favorable de colocar a una persona para dormir. La tradición y la experiencia
nos indican que debemos colocarnos con la cabeza orientada al norte y los
pies al sur, ya que el descanso, la relajación y el sueño profundo
mejoran. Aunque en nuestras prospecciones no es considerado un tema prioritario,
como puede ser el saltar de una alteración telúrica, es aconsejable
y puede servir, por ejemplo, como apoyo en una terapia de recuperación,
y en general para descansar mejor, ya que al parecer favorece la fluidez de
la circulación de la sangre. La presión arterial está
con la cabeza situada al norte, y el sueño es más profundo en
comparación con otras direcciones magnéticas. Se ha comprobado
mediante encefalogramas conectados a una persona durmiendo en una cama giratoria,
que la orientación donde se consigue un sueño más profundo
es precisamente el norte.
Sin embargo, cuando una persona necesita revitalizarse puede colocarse durante
un tiempo determinado con la cabeza al este y los pies al oeste. En más
de una ocasión hemos podido constatar los beneficios que genera sobre
la salud una orientación adecuada.
Una orientación adecuada de la cama o de la silla puede ser una forma
de neutralizar o paliar un efecto nocivo en una habitación. Una adecuada
ventilación puede servir para eliminar el gas radón o sustancias
tóxicas de un lugar, o dejar entrar el sol con sus efectos bactericidas
y estimulantes sobre las personas, arreglar una instalación eléctrica
defectuosa, desenchufar un aparato eléctrico... son formas a nuestro
alcance de neutralizar o paliar realmente los efectos de un lugar patógeno.
Cambiar de lugar' abrir una ventana, una buena orientación, una adecuada
higiene y alimentación acorde a nuestras necesidades y la búsqueda
del sentido del equilibrio en la vida son posibilidades siempre a nuestro
alcance, unas veces basta con mover una manivela, otras trasladar unos centímetros
una cama, sin embargo las más importantes deben partir de nuestro interior,
la búsqueda de una armonía que nos permita fluir con las energías
del entorno.
Es preciso, al menos por nuestra parte, procurar mantener la máxima
coherencia y responsabilidad cara a las personas que se dirigen a nosotros
en busca de ayuda para sus problemas, y cada día más ya que
la fiebre de los neutralizadores comienza a tener un gran auge en nuestro
país, y por ello seguirán surgiendo personas que sin ningún
rigor intentarán aprovecharse de ello.
© Asociaciación de Estudios Geobiológcos
1993