Quirófano
enfermo, ambiente bioeléctrico y patologías hospitalarias
Por Carlos M. Requejo, con el asesoramiento
de Miguel Burgos
Ambiente bioeléctrico
en hospitales
La calidad microambiental en quirófano, salas de prematuros, neonatos,
UCI o UVI, es crítica y son habituales las muertes, causadas por infecciones
adquiridas en el hospital, que han sido destacadas por toda la prensa. En
primera página aparecen protagonistas de nombre grecolatino como aspergillus,
scedosporium, staphilococus, streptococus o legionella que provocan la alarma
social.
Esta alarma se debe a una magnificación del Síndrome del Edificio
Enfermo en un entorno de alto riesgo como es el hospital. Sin embargo, el
control domobiótico (1) de las variables electromagnéticas
en el entorno clínico, consideramos que podrán coadyuvar a una
significativa reducción de las patologías nosocomiales (2).
Los criterios de medicina preventiva nos indican que los factores ambientales
como humedad y temperatura, favorecen de manera significativa el crecimiento
de los microorganismos, ácaros, hongos y bacterias, habituales en el
ámbito clínico, que suele presentar magnificadas todas las patologías
de un típico edificio enfermo. Y es usual controlar la impedancia,
logrando una toma de tierra cero en quirófanos, dada la enorme susceptibilidad
bioeléctrica del paciente anestesiado, que se manifiesta altamente
electrosensible.
Control de calidad microambiental
Para mejorar la salubridad en el ambiente clínico, proponemos un control
de calidad microambiental que afecte a materiales, instalaciones y especialmente
a la calidad del aire, e incremente la seguridad biológica del entorno
hospitalario. La aplicación de criterios domobióticos, exige
eliminar, absolutamente, todas las cargas electrostáticas producidas
por los materiales dieléctricos (aislantes), generalmente sintéticos,
que deben substituirse por materiales conductores. Igualmente, debe prestarse
especial atención a los productos químicos de limpieza (silicona,
celulosa, etc.), pues su uso produce emisiones químicas y cargas estáticas,
y deben ser substituídos por productos antiestáticos naturales.
Siguiendo el criterio domobiótico para edificios enfermos, es preciso
reducir a valores biológicos, (120-130 V/m), la tensión eléctrica
de la atmósfera interior, que debería equipararse al aire limpio,
fresco y relajante de un entrono natural. Igualmente debe eliminarse todo
campo eléctrico o magnético de fuentes internas (motores, transformadores,
reactancias, etc.) y deben apantallarse los campos electromagnéticos
externos, de alta y baja frecuencia, tan omnipresentes por la tecnificación
hospitalaria (RX, resonancia magnética, TAC, etc.).
Considerando las tesis de Hicks y Sulman, merece especial atención
la carga iónica del aire, pues con frecuencia el ambiente cerrado del
hospital, una atmósfera artificial y viciada, sufre la condición
de Föehn, con gran desequilibrio iónico (ver GEA nž 24).
Si consideramos las estadísticas hospitalarias, una gran parte de las
patologías, entre el 40 y 50% de microorganismos, se transmiten por
vía aérea (aspergillus, legionella, etc.) y penetran en el organismo
también por las vías respiratorias.
Se puede suponer que una gran parte de los gérmenes, bacterias y hongos,
penetran por el sitio más fácil y más obvio, la puerta
de entrada al quirófano. Muchas veces portados por las personas, el
propio enfermo, cirujano, equipo médico y auxiliares. También
sabemos que acceden de manera habitual a través de los conductos de
ventilación y aire acondicionado. Parece oportuno, por tanto, diseñar
una estrategia de ataquey defensa en el medio aéreo.
Una investigación microbiológica rigurosa podrá mostrar,
como afirma Krueger, (Berkeley 1956), que los iones positivos en el aire favorecen
el crecimiento microbiológico, y por el contrario un pequeño
predominio de los iones negativos tiene efectos bacteriostáticos y
en alta dosis pueden ser bactericidas. De ahí su uso como purificadores
del aire, pues la presencia de una alta densidad de iones negativos ()
produce aire limpio, pues es capaz de precipitar la mayoría de las
partículas en suspensión, biológicas o minerales, que
caen al suelo por su mayor densidad, al ser aglomeradas electrostáticamente.
Esclusa
bioeléctrica bactericida (3)
Según estos supuestos, es posible lograr un aire limpio y diseñar
una barrera eficaz a la transmisión de gérmenes, que llamaremos
esclusa bioeléctrica, y que limitará de manera drástica
la penetración del agente patógeno en la zona limpia. Una doble
o triple puerta, diseñada según el factor de riesgo existente
y la configuración arquitectónica del área, es aplicable
a cualquier edificio enfermo.
El control domobiótico se iniciará en todos los accesos, vestuarios
de personal de quirófano, paso de enfermos, equipo y medicinas, etc.
manteniendo el aire limpio, con un ambiente electronegativo y altamente ionizado
negativamente (). Las constantes microambientales serán más
exigentes en cada esclusa. En el prequirófano las condiciones deberían
ser ya de total esterilización.
Cada puerta dispondrá, en el dintel, de un generador de flujo laminar
con alta densidad de iones negativos (>1.000.000 iones/cm3), que bañará
a todo el que traspase el umbral, esterilizando el aire y la piel. Se completa
con placas electrostáticas a ambos lados que actúan como colectores
de polvo, hongos y bacterias, además de una rejilla metálica
con placa inferior de tierra cero, en el umbral.
Una esclusa bioeléctrica múltiple se dispondrá, en serie,
en los demás accesos aéreos, como los canales de ventilación
y aire acondicionado. Además del control bioquímico de las unidades
de climatización y de la limpieza frecuente, la seguridad biológica
de los conductos de aire acondicionado, se incrementaría además
con descargas de ozono, barreras UV y esclusas bioeléctricas en cada
salida de aire.
Sin embargo, es imposible el riesgo cero, pues los microorganismos son introducidos
en el quirófano por las personas (uñas, vías respiratorias,
piel, cabello, ropa, calzado, etc.), y deberíamos inhibir la proliferación
microbiana en el quirófano, en la UCI, como en todo el entorno clínico
manteniendo las constantes bioeléctricas y una muy alta densidad de
iones negativos () en el aire.
Una atmósfera eléctricamente neutra y ionizada negativamente
va a reducir, como nos muestran las investigaciones en aeroionterapia (4),
las complicaciones postoperatorias, disminuyendo el estrés del enfermo,
del equipo médico y del propio cirujano. Este ambiente bioeléctrico
controlado aumenta la capacidad de reflejos y alerta mental, evitando fatales
errores, de la misma manera el entorno electronegativo, aire limpio, fresco
y saludable, mejora la salud laboral y residencial en edificios enfermos.
1DOMO-BIÓ-TICA.
Control de las variables microambientales con criterios biológicos.
2NOSOCOMIALES. Patologías típicas del entorno clínico.
3ESCLUSA BIOELÉCTRICA. Barrera múltiple, formada por puertas
eléctricas de control biológico.
4AEROIONTERAPIA. Ambiente clínico ionizado negativamente, desde 10.000
iones/cm3 en UCI y UVI, hasta 1.000.000 iones/cm3 en quirófanos de
urgencia.
INFORMACION
- Carlos M. Requejo.
CCA Control de Calidad Ambiental
Sta. Peronel.la, 14-16, ent0 1a 08006 Barcelona
Tel. 93 200 03 87. Fax 93 219 01 07.
- Miguel Burgos.
Ionymed Ionización y Medición Ambiental
C/ Perú, 281 local 3. 08019 Barcelona
Tel. 93 303 50 20. Fax 93 303 50 21
e-mail: ionymed@teleline.es
Control domobiótico
clínico
En todo el entorno clínico, no sólo en quirófanos sinó
también en UCI, UVI, neonatos, prematuros, etc., debería convertirse
en equipo estándar la unidad de control de las variables domobióticas.
Compuesta de equipos registradores de campos eléctricos y magnéticos,
estatímetro, ionómetro, galvanómetro y óhmetro,
además de los usuales equipos de control de la humedad, la presión
atmosférica y la temperatura ambientes.
Una unidad de control domobiótico informatizada, con registro de todas
aquellas variables microambientales descritas, será el equipo usual
en los quirófanos del siglo XXI, para el cuál es imprescindible
el control y mantenimiento periódico por un equipo especializado en
control de calidad ambiental.