La
Radiestesia: un camino interior
Escrito por Raúl de la Rosa
Dentro del marco de
la asamblea GEA el hermano Emilio Castro nos obsequió con sus experiencias
sobre radiestesia, ofreciéndonos un novedoso vídeo en cuanto
al enfoque del trabajo del radiestesista y cómo las energías
áuricas se transfiguran durante una sesión radiestésica.
El vídeo con cámara kirlian nos permitió observar cómo
los colores de su campo energético iban cambiando mientras él,
péndulo en mano, hacía distintas preguntas. Al parecer, la energía
del campo áurico del operador, se modifica segú el tipo de energía
con la que conecta. Si es una energía negativa, o el radiestesista
así lo cree, su campo sufrirá un influjo negativo y, por el
contrario, si es positiva, pasará lo contrario.
Hace años, a principios
de los 90, impartí con Emilio Castro un curso en Barcelona; recuerdo
que por aquel entonces, tal como relato el mismo; en la charla de la asamblea,
me comentó que había realizado varias prospecciones de la Luna
-a distancia claro está con la sorpresa de que en ella había
agua, algo que en aquellos tiempos se podía considerar como una fábula,
pero que actualmente, gracias a los datos aportados por las naves espaciales,
se puede asegurar que en la Luna, ya sea en forma sólida o líquida,
existe la presencia de grandes masas de agua.
Además me indicó su localización coincidente con los
actuales datos aportados por las últimas sondas. Aquí vemos
un ejemplo, de los muchos que podríamos citar, del desperdicio en áreas
científicas y de conocimiento que supone obviar la capacidad radiestésica
del ser humano. Además hay que destacar que el fomento de esta capacidad
conlleva no sólo un avance social en muchas áreas sino, lo más
importante, una evolución personal.
Después de años
interesado en la investigación de la mente y de la conciencia me encontré
con la radiestesia. Los frutos de este encuentro se fueron traduciendo en
experiencias y nuevos planteamientos que la mayoría de las veces no
coincidían con la literatura radiestésica que caía en
mis manos. Debido a ello me puse a la labor de recopilar mis experiencias
e ideas sobre la radiestesia que en su mayoría coincidían con
las que llevaba años trabajando en ámbitos de la psique, lo
cual me llevó a plantear una teoría radiestésica que
en muchos puntos coincide con planteamientos de predecesores que ya anteriormente
recorrieron este camino. Consecuencia de este trabajo es el libro donde recopilo
todo aquello que considero relevante dentro de la radiestesia: historia, hipótesis,
el fenómeno en el interior del operador, cómo y porqué
sucede, formas operativas,... Todo ello trato de recogerlo en el libro de
reciente publicación con la editorial Integral, Radiestesia: El uso
práctico de la intuición. El libro consta de varias partes bien
diferenciadas en cuanto a su contenido. En primer lugar están los precedentes
históricos que he recopilado durante años de escarbar en bibliotecas
y libros que abarcan desde los albores de la radiestesia -y yo diría
de la propia humanidad debido a que la radiestesia forma parte del ser humano
en su evolución, hasta la actualidad, abarcando las distintas hipótesis
desde las mágicas y espirituales, las físicas, corpusculares,
magnéticas, eléctricas,..., hasta las psíquicas, citando
a los más eminentes estudiosos del fenómeno y a los más
avezados zahoríes de todos los tiempos y lugares. Como principio de
una segunda parte dirigida a esclarecer el fenómeno radiestésico,
fundo las que podríamos denominar como distintas escuelas en una sola
realidad, basada en una hipótesis personal enraizada en los trabajos
y estudios de otros predecesores. Efectivamente existen distintas escuelas
aunque fundamentalmente se podrían dividir en la actualidad en dos.
Por una parte la que intenta explicar el fenómeno a través de
una hipótesis física y por otra la que aboga por una explicación
psíquica. Por primera vez doy una explicación a la formulación
física explicable dentro de lo que entiendo como parestesia. Es decir
se trata de una especie de reacción alérgica, una respuesta
fisiológica ante un elemento al cual se está personalmente sensibilizado.
La parestesia se puede entender como la percepción de sensaciones anormales:
crispaciones nerviosas, aceleraciones del ritmo cardiaco, hormigueos, temblores,
quemazones, picaduras, etc., sin que se encuentre, desde el punto de vista
médico, ningún excitante que las provoque. En muchos casos,
la presencia de aguas subterráneas u otros elementos que modifican
la radiación natural habitual en una zona, es lo que provoca dichas
señales orgánicas detectadas por los supuestos radiestesistas.
Por tanto hay que diferenciar esta percepción patológica de
la radiestésica, producto de un determinado proceso psíquico.
Así el estudio de la radiestesia debe orientarse hacia el campo de
la mente e incluso de la conciencia. Es el resultado de la expresión
de nuestras capacidades psíquicas fundamentadas en la intuición.
La intuición precedida por un determinado pensamiento consciente que
activa al inconsciente para que así éste adecuadamente incitado
nos acerque a la respuesta buscada gracias a la pregunta correcta.
Tal como decía Antoine Luzy el radiestesista sabe porque pregunta a lo cual yo añadiría pero porque pregunta bien. Hace pocas fechas impartí una conferencia en Marbella dentro de las jornadas del II aniversario de Foro 7, asimismo Nicoleta Petrovanu y Rosa Casals nos regalaron sus conocimientos sobre Feng Shui y Bioenergética respectivamente; pues bien, al hilo de la importancia de la pregunta en el marco radiestésico, tras mi intervención un cargo del ayuntamiento marbellí ratificó esto que allí mismo estuve comentando, relatando un caso revelador: sí en una época de especial escasez de agua en su municipio contrataron a un experto zahorí. Este hombre vara en manos fue recorriendo distintas zonas seguido de la máquina perforadora y marcando los lugares donde la máquina inmediatamente perforaba y localizaba el agua tal como él había predicho. Todo fue como normalmente sucede cuando se trabaja con un radiestesista experto en su materia, es decir fue acertando en todos los puntos marcados, hasta llegar a una zona donde igualmente determinó la presencia de un buen caudal de agua, al ponerse en marcha la máquina un fuerte chorro salió llegando a varios pisos de altura: había agua, pero era de una conducción del propio ayuntamiento. ¿Había fracasado? Agua sin duda encontró(no olvidemos los muchos aciertos anteriores en donde no falló en ninguno de los puntos propuestos), pero obvió realizar la pregunta adecuada: no sólo: ¿hay agua?, sino: ¿hay agua de procedencia natural? Así vemos como hasta grandes zahoríes con muchos años de experiencia y gran número de aciertos pueden mejorar sus prestaciones conociendo como funciona la mente en el momento del acto radiestésico, y cómo se puede favorecer este proceso psíquico. Efectivamente en los cursos que imparto suelen acudir algunos que otros zahoríes con dilatada experiencia que intuyen que pueden mejorar sus resultados y sobre todo que pueden saber en qué contexto están operando y de esta manera trabajar con la confianza que imprime saber cómo y porqué se produce el fenómeno radiestésico.
De todo ello trato en
el libro Radiestesia: El uso práctico de la intuición, intentando
sentar las bases de una radiestesia real que por fin encuentre el marco que
le corresponde lejos de ideas y planteamientos erróneos que impiden
su evolución. La motivación y la intención como motores
del fenómeno que gracias a la concentración nos permiten hablar
con uno mismo. Asimismo un repaso a los instrumentos nos permite comprobar
que el único realmente decisivo es el propio operador, para lo cual
entramos en la educación radiestésica cuarta parte del extenso
libro que termina con los distintos campos de aplicación: medicina,
agricultura, aguas subterráneas, yacimientos minerales, geobiología
y arqueología. Creo que este libro es -de los que he escrito hasta
la fecha- el que más honda satisfacción me ha producido mientras
lo desarrollaba-o mejor dicho mientras él mismo evolucionaba hasta
llegar a lo que es; una satisfacción fruto del gratificante esfuerzo
de muchos años de investigación y trabajo personal dentro del
mundo de la psique y de la conciencia. Espero que este libro pueda aportar
algo a todos los que se acerquen a él simplemente con curiosidad o
incluso con ganas de aprender, siendo yo a buen seguro el que más habré
aprendido con él.