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QUE  ES  LA  RADIESTESIA

Por José  Alexandre Cotta

La palabra radiestesia significa “sensibilidad a las radiaciones” Sabemos  que “sensibilidad” es la capacidad de sentir. ¿Más que se entiende por radiaciones?

Todo lo que existe en el Universo está compuesto por energía, que vibra en diferentes frecuencias. La propagación de la energía en el espacio lo llamamos “radiaciones”, algunas de las cuales son percibidas por los sentidos, como la luz (colores), sonido, el calor. Hay otras que pueden ser apreciadas por las personas que desarrollaran la sensibilidad radiestésica, una especie de sexto sentido. Los instrumentos que se usan –péndulos o varas- funcionan como amplificadores de pequeñas y casi imperceptibles, reacciones neuromusculares imprimidas por el subconsciente al brazo, en caso del péndulo, y a los brazos en caso de las varillas, en función  del objeto de búsqueda o de las preguntas efectuadas. Las respuestas son dadas e interpretadas por los movimientos propios de los instrumentos a través de un lenguaje pre-establecido y convencionado que, por eso mismo, se le llama por “convención mental”. 

En la práctica utilizaremos testigos (testemunhos = muestra o representaciones de aquello que se busca) que ayudan al operador a establecer una conexión o relación y una sintonía con el objeto de la búsqueda, siguiendo el siguiente principio: “Lo semejante atrae a lo semejante”.

Para la comunicación que se establece entre el consciente y el subconsciente del operador, en el acto radiestésico, es muy importante desarrollar y equilibrar, a través de ejercicios específicos, las dos funciones de los hemisferios cerebrales: la racional y la intuitiva.

La radiestesia se aprende tal como la música, o el diseño de cualquier otro arte.  Para practicarla poco importa la edad o el sexo; lo que es preciso es la perseverancia y la asiduidad en el trabajo. Cerca del 80 %  de las personas pueden hacerlo, con una mayor o menor facilidad. El 20 % restante tienen muchas dificultades, principalmente por falta de concentración. Otro gran obstáculo es la convicción de que todas las respuestas o necesidades humanas se encuentra fuera de la propia persona. De ahí resulta la inmovilización de las potencialidades anímicas. Preconceptos y bloqueos mentales constituyen otros tantos obstáculos en la manifestación de esta sensibilidad. Más, quien quiera, y por ello se esfuerce, puede obtener resultados que no dejen margen a dudas.

Descendiente del antiguo arte de los zahoríes, la radiestesia tiene un pasado de millares de años. En las paredes de algunas grutas localizadas en el monte Atlas y en África del Sur, se hallan dibujadas figuras humanas que muestran la utilización de la varilla ya en tiempos prehistóricos.

En el bajorrelieve (2200 AC) el emperador Yu Huang, de la dinastía Hsia, conocido geomante, utiliza un aparato en forma de diapasón, curiosamente semejante al utilizado por algunos radiestesistas rusos. A la radiestesia en Rusia se la denomina, “método biofísico”.

En excavaciones efectuadas en Egipto fueron encontrados péndulos, y existen igualmente múltiples representaciones de personas manipulando “varas” o instrumentos semejantes. En muchas otras culturas esparcidas por el mundo, encontramos  en museos y colecciones particulares, vestigios de la utilización de la vara o del péndulo.

Documentos como “De Divinattione” de Cicerón, aseguran que griegos y romanos utilizaban la radiestesia. Las fuentes termales fueron encontradas en la secuencia del trabajo de los zahoríes que acompañaban a las legiones romanas para localizar el agua que necesitaban.  En 1521, Basile Valentin, un famoso monje benedictino alquimista, habla de las varas y de los mineros austriacos y alemanes que de ellas se servían para detectar filones de mineral.

En el libro de “Re Metalica”, de 1546, el médico y mineralogista Georgius Agrícola, ilustra esta práctica de los mineros. Athanasius Kircher, el conocido jesuita renacentista, constata, en 1631, su simpatía a los instrumentos para las corrientes de agua.

El desenvolvimiento de la radiestesia moderna se inicia en el siglo XIX, principalmente en Francia. Entre los pioneros se incluyen: el químico Chevreul, el Conde Tristán, el barón de Morogues, el zahorí Grises, el fraile Theodoras y los abades Carrié, Paramelle, Racineux, Mermet, Bourdoux y Bouly. A este último debemos el propio nombre “radiestesia”, anteriormente llamada rabdomancia.

En la secuencia del trabajo de estos pioneros, la radiestesia se expandió por todo el mundo. El hecho de que existieran tantos padres y monjes buenos radiestesistas, se debe a la capacidad de concentración mental –un factor esencial- que adquieren por la práctica constante de la oración y de la meditación.

Hay dos grandes corrientes en la radiestesia, la primera,  llamada “Escuela Física”, busca explicar su funcionamiento a través de las leyes físicas. Para esta escuela cuando se estudia un objeto, aquello que es captado por el organismo, son las variaciones, las perturbaciones y los cambios producidos en los campos eléctricos, magnéticos y gravitacionales del suelo; siendo un objeto caracterizado por 8 Rayos: el vertical, el testigo, el fundamental, el solar, el capital, el ocular, el de forma y el de serie. Para muchos, estos rayos son de una naturaleza especial cuyo análisis escapa a la ciencia, mas que ayuda al operador en su busca, tal como las líneas de nivel que unen puntos de igual altura, como hacen los cartógrafos, aunque estos no estén materializados en el terreno.

La segunda escuela, surgida más tarde, y denominada “Escuela Mental”, busca las explicaciones en el cuadro de los fenómenos de la mente humana.

Para sus seguidores, delante de la necesidad de concebir alguna radiación obligatoria entre el objeto buscado y el operador, es preciso admitir que, si ella no puede ir a la materia, forzosamente irá al operador. O sea, el núcleo de los fenómenos radiestésicos está en la mente del operador y no en agentes físicos externos. Una y otra  escuela tiene bastantes puntos en común y muchos seguidos. Por eso se concluye que, a pesar de las diferencias, hay más complementariedad que oposición entre ambas escuelas. En términos teóricos todo está abierto.

Aunque no exista todavía una teoría unificada que explique los mecanismos de la radiestesia, ello no impide que funcione y que de pruebas de gran utilidad.

Además de servir para la búsqueda de personas, animales, y objetos desaparecidos y de la tradicional detección de aguas subterráneas efectuadas por los zahoríes (se calcula que el 16% del agua que la humanidad utiliza fue descubierta por ellos), la radiestesia se desenvuelve en los últimos 100 años en muchas otras áreas.

Algunas de las más conocidas son: La agricultura (escuela de animales y semillas, compatibilidad entre suelos y culturas y de éstas entre sí); arqueología (selección de lugares donde sea posible la búsqueda en grandes extensiones de terreno); arquitectura y construcción relacionadas con la geopatología (conocimiento de diversos factores de radiación telúrica, y localización de los buenos lugares, en la concepción de soluciones arquitectónicas, escogiendo los materiales de construcción más apropiados); diagnóstico médico y veterinario (con la posibilidad incrementada de determinar, caso a caso, la dosificación adecuada para que los medicamentos produzcan un máximo de beneficios con un mínimo de efectos secundarios); compatibilidad alimenticia (elegir la mejor alimentación  como base de una vida saludable principalmente cuando se desconoce su origen y tratamiento); análisis de carácter (como auxiliar de conocimiento psicológico, mas también utilizado en psicología clínica y psicoanálisis); orientación profesional y vocacional (consejos para una profesión y orientación en los estudios compatibles como síntesis de todos los aspectos personales de carácter y de temperamento); investigación criminal (área de actuación muy especializada y sólo posible en determinados casos); polución electromagnética (establecer los márgenes de seguridad para este tipo de polución, cada vez más presente en las sociedades industrializadas y con innumerables consecuencias para la salud); etc.

Constituyendo un medio y no un fin en si misma, la radiestesia, fundamentada en la ley de la necesidad, puede ser usada en cualquier campo de actividad.  

Nos ayuda inclusive a desarrollar capacidades de percepción que poseemos en latencia, pero que están adormecidas. En un proceso que conduce al auto-conocimiento, nos volvemos así más conscientes, además también más responsables, en la medida que sentimos la unión que tiene  “todo con todo”.

Aunque sea muy personal, en ese sentido considerada un arte, la radiestesia se rige por principios precisos que si no fueran respetados, comprometen seriamente sus resultados.

Salvo los  “radiestesistas”  de salón o de fin de semana, principalmente los que intentan desvelar el futuro o  motivaciones ajenas a través de este medio, son quienes más contribuyen a su descrédito debido a los muchos errores que cometen. Vale la pena referir aquí el pensamiento del Mayor Jim Scott Elliot, Presidente de British Society of Dowsers, entre 1966 y 1975:

“Déjenme decir, que esperamos del radiestesista cualificado una visión que exceda un pequeño suceso, que valore más a la humildad, basada en la tranquila aceptación de un don que nos fue dado, desenvuelto como un trabajo arduo y entrenado en el riguroso campo de la experimentación, donde el suceso o el fracaso significan mucho para nuestra integridad”.

La radiestesia es y debe de permanecer simple, independientemente de la cantidad y la complejidad de las teorías que se expliquen. El “secreto” no está en las herramientas que fácilmente pueden ser  hechas en casa con materiales corrientes y gastándose muy poco dinero, pero si, en las personas que aman su arte, conocen los principios, respetan las reglas de su funcionamiento, corrigen constantemente los errores de aprendizaje y trabajan con determinación, durante meses o años conforme al grado de eficiencia que deseamos obtener.

En Portugal, en un pasado reciente, hubo también grandes practicantes de la radiestesia. Fue el caso del Padre Himalaya (el precursor de la energía solar), el Dr. Frias Ferreira, el Dr. Artur Teixeira o el Padre Abel Guerra, entre otros. Infelizmente todos ellos operaban mas o menos aislados y por lo que se sabe no tuvieron continuadores.

Las investigaciones efectuadas hasta ese momento y el poco material que se ha conseguido recoger, muestra no obstante, aspectos muy interesantes sobre sus métodos de trabajo. Divulgaremos más adelante el resultado de mis investigaciones sobre la vida y la obra del Dr. Frias Ferreira.

 

Capitulo extraído del libro “ENERGIAS DA TERRA”, de la editorial, “ESQUILO”. Coordinador: José Alexandre Cotta. Miembro de la ASSOCIAÇÃO CULTURAL RADIESTESIA LUSITANIAE  y miembro de GEA. Traducción realizada por Isabel López i Vega y Alejandro Mir Flor, con autorización expresa del autor.

 

                                                                                                                                                 

REFLEXIONES  RADIESTÉSICAS

Por Alejandro Mir Flor

La radiestesia es una ciencia intemporal que se conoce desde hace miles de años y ha sido utilizada en multitud de circunstancias, tanto laborales como sociales, como son: La minería, la agricultura, la hidrología, la arqueología, la salud, la investigación médica, etc. Hoy en día, es una herramienta imprescindible en la práctica geobiológica, o sea, en la captación de las influencias energéticas desvitalizantes, que procedentes del subsuelo de la corteza terrestre, afectan a la fisiología de las personas. Es por lo antes mencionado que muchos radiestesistas prefieren denominarse prospectores telúricos.

Actualmente hemos avanzado en las diferentes técnicas de percepción radiestésica, pudiendo llegar incluso a realizar investigaciones radiestésicas a distancia, sobre un plano a escala de la vivienda o bien del terreno a prospectar. Asimismo no debemos olvidar, la gran importancia que está adquiriendo en nuestros días la radiestesia de diagnóstico, como la radiestesia de información.

La radiestesia es un fenómeno psíquico, derivado de la propias capacidades naturales que tienen todos los seres humanos, para percibir informaciones y frecuencias, a través de un determinado estado de receptividad mental, logrado de forma voluntaria y consciente.

Cualquier persona puede llegar a introducirse paulatinamente en el cristalino mundo de la radiestesia, siguiendo unas sencillas pautas didácticas y practicando con laboriosa asiduidad. La paciencia,  la perseverancia, la constancia y la firmeza en la practica del trabajo radiestésico, irán poco a poco, conformando al "buen alumno" en radiestesia.

Son bastante conocidos los mecanismos cognoscitivos que favorecen el estado adecuado para ejercitar la radiestesia: Las técnicas de relajación, concentración, meditación, etc. así como las diferentes disciplinas de auto-conocimiento y auto-ayuda, nos suelen beneficiar, aportándonos una mayor facilidad para profundizar en el universo de la radiestesia.

La abstracción, la convicción en el trabajo a realizar, la reflexión, el deseo consciente, la quietud de una mente serena y receptiva, así como un profundo sentido de amor por la vida y por la naturaleza, permiten a los alumnos y maestros amantes de la radiestesia, activar las potestades cognoscitivas y las actitudes mentales adecuadas que nos permiten trabajar de forma correcta y adecuada.

Todo el procedimiento radiestésico se fundamenta principalmente en obtener un estado consciente de receptividad mental, afinidad psíquica, relajación física y por supuesto neutralidad emocional. El acuerdo previo relacionado con los movimientos de nuestros instrumentos, conocido habitualmente como convención mental y la adecuada orientación psíquica hacia el objeto, sujeto o lugar investigados, son el punto de partida para lograr una correcta exploración radiestésica.

Sólo nos resta esperar, permaneciendo en un estado psíquico de alerta y neutralidad mental denominado "espera pasiva", tras el cual, obtendremos la respuesta a la pregunta formulada.

Los instrumentos que se utilizan en la práctica radiestesia, varillas en "ele", péndulos diversos, varas ahorquilladas, biotensores, lóbulos antena, etc., son simples amplificadores de nuestras reacciones neuromusculares, siendo potencialmente posible prescindir de ellos, utilizando nuestras percepciones sensoriales, como código a la respuesta solicitada.

No obstante, muchas veces la respuesta a la pregunta formulada, se manifiesta en nuestra mente antes de que los instrumentos utilizados se pongan en movimiento. Es aconsejable que evitemos en la práctica de la radiestesia las siguientes actitudes psíquicas:

La seducción racional de controlar mentalmente la parte incognoscible del proceso.

La intrusión de supuestos mentales, preocupaciones, miedos, dudas y escepticismo.

La distracción, la dispersión mental o la perdida de la constancia en la concentración.

Los actos de mitomanía, vanagloria, prepotencia, arrogancia, engreimiento y jactancia.

Las conclusiones precipitadas y todas las clases de ideas mentalmente preconcebidas.

La auto-sugestión mental y la identificación egocéntrica con el proceso radiestésico.

Pero sobre todo evitaremos trabajar nerviosos y con la mente alterada.

El radiestesista debe mantener una adecuada actitud mental y un estricto sentido ético de lo correcto en la aplicación de su labor, dada la inmensa responsabilidad que tiene en la toma final de decisiones y en sus posibles consecuencias. Por ello, es muy recomendable realizar algunas preguntas con él péndulo en la mano, antes de aceptar y comenzar una  prospección radiestésica.

¿Tengo permiso para realizar este estudio o prospección radiestésica?

¿Estoy cualificado para realizar esta labor de exploración radiestésica?

¿El cliente Sr. “X” verdaderamente quiere ser ayudado?

¿Esta persona realmente tiene el problema que solicita que investigue?

¿Existen terceras personas implicadas en el asunto a examinar?

¿Existe algún tipo de interferencia que me impida realizar este trabajo?

¿Tendrá este análisis radiestésico efectos secundarios o negativos?

¿Es este el momento óptimo para comenzar la investigación radiestésica? Etc.

Y así, cada uno de nosotros,  iremos formando una verdadera disciplina, adaptándola a nuestra  propia personalidad y a las necesidades del momento.

Cuando practicamos o trabajamos con la radiestesia, estamos transformando, moviendo e interactuando en el sutil universo de las energías y las frecuencias del universo invisible. Cualquier pequeña variación energética en el espacio-eternidad de una persona, afectará al resto de la humanidad que la rodea,  tanto consciente, como inconscientemente.

Formamos parte de un maravilloso e inexplorado holograma interdimensional, pudiendo ser que las consecuencias de nuestras exploraciones e investigaciones radiestésicas, puedan ser tanto positivas, como negativas para nuestros semejantes.

Es imprescindible, que todos los radiestesistas reflexionemos unos instantes antes de practicar la radiestesia y por supuesto, que pidamos ayuda a la energía luminosa de nuestra conciencia. La humildad en la práctica de la ciencia-arte radiestésicos, como en cualquier otra disciplina, nos permite evadirnos del peligroso sendero del orgullo y de la auto-suficiencia.

Esta es la técnica que ha permitido a muchos radiestesistas, atravesar la barrera del error en la investigación y llegar a una edad muy avanzada, en un estado de salud psico-física y radiestésica, inmejorables.

 

 

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Radiestesia y ética                                                                                                                         Autor: Alejandro Mir Flor.

Artículo publicado en el boletín “42” de la asociación de estudios geobiológicos, “GEA”. (España) Actualizado en Marzo de 2005

También publicado en el boletín semestral "RAIO SOLAR", números: 8, 9 y 10, de la “ASSOCIAÇÃO           CULTURAL RADIESTESIA LUSITANIAE”. (Portugal)                                                                                 

La neutralización de zonas geopatógenas                                                                                                                                                        Autor: Raúl de la Rosa

Artículo publicado en el boletín "7" de la asociación de estudios geobiológicos "GEA". (España) 1993

Argumentos reales                                                                                                                         Autor: Alejandro Mir Flor.

Artículo publicado en el boletín “41” (la mitad) y “42” (completo) de la asociación de estudios geobiológicos, “GEA”. (España) Actualizado en Marzo de 2005